El desarrollo de las telecomunicaciones en Chile tuvo un salto gigantesco a partir de un evento natural que tuvo lugar en el país: el terremoto más potente registrado en la historia de la humanidad, que ocurrió el 22 de mayo de 1960. Fue de magnitud 9.5 Mw y afectó desde la península de Arauco hasta la de Taitao, en especial a la ciudad de Valdivia. Su alcance incluso llegó más allá de los límites de Chile y, según consignó la prensa de la época, el movimiento telúrico generó olas gigantescas en ciudades de Hawái, Japón, Filipinas y otros países.
La destrucción que generó este cataclismo fue tan grande que el país quedó desconectado, en momentos en que el avance de las telecomunicaciones aún era incipiente. Dar un salto en esa línea se volvió urgente.
Con este objetivo nació en 1964 la Empresa Nacional de Telecomunicaciones, Entel, con la misión de volver a conectar el país por medio de la entrega de servicios de telefonía de larga distancia nacional e internacional y servicios telegráficos.