En una industria tradicional como la tequilera, Brown-Forman ha decidido integrar herramientas de Inteligencia Artificial y tecnologías de monitoreo basado en datos para optimizar el uso del agua en Casa Herradura, su histórica destilería en Amatitán, Jalisco.
En una región afectada por un alto estrés hídrico, la compañía ha logrado reutilizar 65% del agua tratada, un modelo de innovación ambiental que podría replicarse en la industria de las bebidas espirituosas.
Lo que distingue al proyecto es la integración progresiva de herramientas digitales para el monitoreo y análisis en tiempo real del uso del agua.
La Inteligencia Artificial será una aliada clave para ahorrar hasta dos horas diarias en la medición manual del recurso. Eliminar errores humanos por registros en papel o hojas de cálculo. Detectar fugas o consumos atípicos de inmediato, lo que antes podía tardar días. Así como tomar decisiones informadas mediante reportes automatizados y datos precisos.

La estrategia fue presentada durante el webinar “Water balance & AI: Insights from Brown-Forman’s journey”, organizado por la plataforma Waterplan en el marco del Día Internacional de las Tecnologías Apropiadas. El evento destacó cómo la Inteligencia Artificial puede transformar la gestión de uno de los recursos más valiosos en México: el agua.
Brown-Forman ha puesto en marcha una nueva Planta de Tratamiento de Aguas Residuales (PTAR) en Casa Herradura, con capacidad para reutilizar el agua tratada en procesos productivos y riego, además de capturar biogás como fuente de energía limpia.
Este avance forma parte de su meta de alcanzar el balance hídrico en 2030, así como reducir 15% el consumo de agua por unidad producida y reutilizar 80% del agua tratada junto con la industria y el Consejo Regulador del Tequila.

“Esta nueva planta de tratamiento de aguas en Casa Herradura no es solo infraestructura: es tecnología al servicio de la tradición”, afirmó Daniel Hernández, Gerente de Medio Ambiente, Salud, Seguridad y Sustentabilidad en Brown-Forman México.
La implementación de Inteligencia Artificial en la gestión hídrica no requiere cambios radicales en la infraestructura. Algoritmos que interpretan imágenes de medidores, sensores de presión y plataformas de análisis predictivo permiten construir sistemas de alerta temprana y control operativo con una inversión accesible.
Brown-Forman se alinea con una tendencia global: el uso de tecnologías apropiadas (digitales, accesibles, sostenibles) para enfrentar desafíos urgentes como la escasez de agua. El uso de Inteligencia Artificial representa eficiencia operativa y responsabilidad ambiental y social frente a las comunidades donde operan.
“No podemos hablar del futuro del tequila sin hablar del agua. Y tampoco podemos hablar del agua sin hablar de tecnología”, concluyó Hernández.