La brecha de conectividad entre las economías urbanas y rurales en México, así como en el resto de los países de América Latina, no sólo es postergar el derecho de incorporar a la población rural a las Tecnologías de la Información y los beneficios de la digitalización, es profundizar las diferencias en productividad, en ingreso y en crecimiento de la economía como un todo.

Incluso se podría decir que dicha brecha es un factor que promueve la migración al norte del continente.

En el caso de México, el efecto puede ilustrarse por medio del siguiente ejercicio, de inferencia simple.

No ambiciona ser formal, pero son cifras reales que dan pauta para determinar la magnitud de la brecha entre el sector rural y el urbano y, por lo tanto, la brecha de conectividad entre ambas.

El PIB real a precios de 2013 en 2021 fue igual a $18.3 billones. El PIB del sector primario alcanzó $0.73 billones. El PIB del resto de la economía: $17.57 billones en lo que corresponde a la población. El total es de 126 millones.

La población rural participa con 21.4%: es decir,  27 millones.[1]

Si suponemos que el PIB de las actividades primarias es una aproximación al PIB rural, se tiene que el PIB per cápita anual en el sector rural es de $27,000.

El PIB per cápita en el sector urbano y suburbano donde se llevan a cabo las actividades del sector secundario y terciario de la economía sería de $177,475.

Es decir, el 21% que representa la población rural genera sólo 4% del PIB, mientras que el 79% de la población urbana y suburbana genera el 96% del PIB total.

La diferencia entre el PIB per cápita urbano y el rural es de 6.6 veces.[2] ¡De ese tamaño es la brecha de ingreso rural-urbano!

Tal brecha de ingreso es un factor para incentivar la migración de zonas rurales deprimidas a las urbanas, como en la década de los años cincuenta a setenta del siglo pasado, y actualmente la migración a Estados Unidos.

La migración a la frontera norte ha registrado números récord, de acuerdo con cifras de la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza de Estados Unidos. Durante el año fiscal 2022 se detuvieron a 2 millones 378 mil 944 migrantes, de los cuales 808 mil 339 eran procedentes de México.

De acuerdo con la Encuesta Nacional sobre Disponibilidad y Uso de Tecnologías de la Información en los Hogares (ENDUTIH), en 2021 existía una brecha de usuarios de Internet en números relativos de 81.6% en la población urbana y de 56.5% en la rural, de usuarios de telefonía celular de 82.8% vs. 64.2%, respectivamente, y de usuarios de computadora de 43.6% vs. 17.7%.  

¿Cuál es el efecto de incrementar la conectividad, la penetración en el uso de las Tecnologías de la Información en zonas rurales, de tal manera que dicha conectividad se transforme en ganancias en productividad?

Existe evidencia empírica que demuestra el efecto positivo del despliegue de redes de banda ancha en el crecimiento.

Por ejemplo, Qiang y Rossoto (2009)[3] estiman que 10 por ciento de aumento en la penetración de banda ancha incrementa el crecimiento del PIB 1.2 punto porcentuales en países desarrollados y 1.4 puntos en países de ingreso medio y bajo.

Czernich et al. (2011),[4] a su vez, estiman que en países de la OECD durante el período de 1996-2007 un incremento de 10 por ciento en penetración de banda ancha aumentaba el crecimiento del PIB per cápita entre 1 y 1.5 puntos porcentuales.

Específicamente en el crecimiento económico en áreas rurales, Aldashev y Batkeyev (2021),[5] para el caso de Kazajstán durante el período comprendido entre 2006-2016, estimaron un efecto en el crecimiento anual del sector agrícola de 1.1 puntos porcentuales por cada 10 puntos porcentuales de incremento en la penetración en banda ancha.

So se aplica un incremento de 10 por ciento en la conectividad en localidades rurales, puede afirmarse que el PIB per cápita del sector rural en México se podría incrementar 1.1 por ciento, lo que significa un aumento del PIB primario o del sector rural por $0.08 billones al aumentar de $0.73 billones a $0.81 billones, o bien aumentar el PIB per cápita rural de $27 mil a $30 mil anuales en términos reales.

Es decir, el PIB total podría aumentar 0.44 puntos porcentuales del PIB por cada 10 por ciento de incremento en la penetración de banda ancha.

Si la penetración de banda ancha aumentara 50 por ciento en las localidades rurales, podría esperarse un efecto en la economía como un todo de ¡2.2 puntos porcentuales del PIB anual!

Definitivamente, considerar como cobertura rural la disponibilidad de una señal, sea 3G o 4G, es hacer equiparable el arado con el tractor, dado que lo relevante es el uso de banda ancha fija o inalámbrica a una velocidad superior a 2 Mbps.

Hubiera sido ideal que el Instituto Federal de Telecomunicaciones (IFT), en su reciente Tercer Reporte de Cobertura del Servicio Móvil en las Zonas Agrícolas de México, separara la disponibilidad de 3G y 4G en las unidades agrícolas con cobertura de una y otra tecnología.[6]

Para transformar conectividad en zonas rurales en crecimiento y bienestar para su población es necesario el equipamiento tecnológico tanto con capital físico como humano que haga posible monetizar la conectividad en las actividades propias del entorno rural, como son los servicios de Tecnologías de la Información para el soporte de la producción y comercialización rural, la incorporación de las regiones rurales a los mercados urbanos nacionales y de exportación, incluidas las actividades manufactureras idiosincráticas de cada región como las artesanías y la difusión de los servicios turísticos asociados a cada localidad.

Las actividades agropecuarias inteligentes (Smart Farming y Precision Agriculture) son aplicaciones de Tecnologías de la Información basadas en conectividad e Internet de las Cosas (IoT) en un entorno de banda ancha tipo 4G y 5G.

La agricultura inteligente involucra el uso de tecnología y análisis de datos para mejorar las prácticas agrícolas y aumentar la eficiencia en el uso de insumos.

Esto puede incluir el uso de sensores para monitorizar la salud de las cosechas y la humedad del suelo, el uso de drones para examinar los campos y el uso en los sistemas de riego de precisión para optimizar el uso del agua.

El uso de redes de banda ancha con base en 5G y fibra óptica será fundamental para las iniciativas de agricultura inteligente.

Proporcionan la conectividad necesaria para transmitir datos recopilados por sensores y otros dispositivos en tiempo real, lo que permite a los agricultores tomar decisiones oportunas y bien informadas sobre sus operaciones.

La agricultura de precisión utiliza Tecnologías de la Información como GPS y teledetección, para recopilar datos y optimizar las prácticas agrícolas.

El objetivo de la agricultura de precisión es aumentar la eficiencia y reducir el desperdicio, adaptando las prácticas a las necesidades específicas de cada cultivo, campo o parcela. Algunos ejemplos de técnicas de agricultura de precisión incluyen:

  1. Fertilización con tasa variable: utilizando GPS y mapas de suelo, los agricultores pueden aplicar cantidades precisas de fertilizantes a áreas específicas de un campo, en lugar de aplicar la misma cantidad en todo el campo.
  2. Riego con tasa variable: similar a la fertilización con tasa variable, esta técnica implica utilizar sensores y GPS para aplicar la cantidad adecuada de agua a cada área de un campo, en función de sus necesidades específicas como condiciones climáticas y del suelo.
  3. Siembra de precisión: implica utilizar GPS y otras tecnologías para sembrar semillas a intervalos y profundidades precisas, asegurando que las plantas tengan las condiciones óptimas de crecimiento.
  4. Monitoreo de cultivos: se pueden utilizar drones u otras tecnologías de teledetección para monitorizar la salud de los cultivos, identificar plagas o enfermedades y seguir el progreso de los cultivos.
  5. Mapeo de rendimientos: implica utilizar GPS y otras tecnologías para rastrear el rendimiento de diferentes áreas de un campo, lo que permite a los agricultores identificar áreas con prospectiva deficiente y adoptar medidas correctivas minimizando riesgos de pérdidas.

Además, un entorno 5G puede admitir el uso de herramientas y plataformas en línea que permiten a los agricultores acceder y analizar datos de forma remota, incluida la comercialización de la producción, colaborando con otros agricultores y expertos en servicios de extensión agropecuaria a distancia y hacer uso de técnicas de agricultura de precisión que pueden contribuir en aumentar los rendimientos y reducir el desperdicio de insumos, así como las mermas de producto por no alcanzar las oportunidades de mercado para una eficiente comercialización del mismo a favor de su ingreso.

Conforme transcurre el tiempo, la brecha de ingreso rural-urbano sólo se ensancha a medida que, al menos en el aspecto de conectividad, se siga observando la asimetría existente, respondiendo con sólo planificar desde una oficina gubernamental o aferrándose a ignorar la imperiosa necesidad de incentivos a la inversión.

Conforme los beneficios de las tecnologías digitales se transforman en productividad y, a su vez, en incrementos en el ingreso, la brecha se ensancha, no permanece constante, la asimetría en el ingreso crece entre la población urbana y la rural.

Queda para la reflexión lo siguiente: ¿cuál hubiera sido la disminución en la expulsión de población hacia la frontera norte si en sus localidades hubieran existido oportunidades de ingresos creados por la existencia de conectividad semejante a la urbana? ¿Por ejemplo, en una empacadora dentro de un campo de hortalizas y frutas de exportación o en unidades agroindustriales, las cuales no se llevaron a cabo por falta de infraestructura en energía, seguridad pública y disponibilidad de banda ancha de calidad?

Es imperativo reiterar que la existencia de conectividad, entendida como la disponibilidad de señal inalámbrica de al menos 4G o de un acceso a banda ancha fija basada en fibra es una condición necesaria, pero no una condición suficiente para abatir el rezago de ingreso.

Por lo que el rezago de banda ancha entre áreas rurales y urbanas tiene un costo social,  no sólo para las economías domésticas en tales localidades.

Va más allá del derecho o la garantía constitucional, tiene un costo en crecimiento para la economía como un todo.


[1] Población en localidades de menos de 2,500 habitantes (Inegi).

[2] Estimación basada en la ponencia del rector, Dr. Arturo Fernández, con motivo del Seminario de Perspectivas Económicas 2023, celebrado en el ITAM, 6 de enero de 2023.

[3] Qiang, C. Z. y W., Rossotto, C. M., 2009. “Economic impacts of broadband. Information and Communications for Development: Extending Reach and Increasing Impact.” World Bank, Global Information and Communication Technologies Department, Washington, DC.

[4] Czernich, N. , Falck, O. , Kretschmer, T. , Woessmann, L. , 2011. “Broadband infrastructure and economic growth”. The Economic Journal 121 (552), 505–532 .

[5] A. Aldashev y B. Batkeyev (2021). “Broadband Infrastructure and Economic Growth in Rural Areas”, Information Economics and Policy 57 (2021) 100936.

[6] IFT (2023), Tercer Reporte de Cobertura del Servicio Móvil en las Zonas Agrícolas de México.