Brasil quiere comité internacional para reglas digitales

Brasil llevó a la conferencia ministerial de la Organización Mundial de Comercio una propuesta que busca reposicionar el debate global sobre comercio digital y tecnologías emergentes, con foco en desarrollo económico, política industrial y reducción de las desigualdades digitales.

La iniciativa incluye la creación de un Comité sobre Comercio Digital en la organización, además de la defensa de profundizar las discusiones sobre impactos fiscales y productivos del actual moratorio internacional que impide el cobro de aranceles sobre transmisiones electrónicas.

La comunicación brasileña fue presentada en el ámbito del Programa de Trabajo sobre Comercio Electrónico y propone institucionalizar un foro permanente para tratar reglas multilaterales relacionadas con el comercio digital.

Según el documento, la digitalización de la economía ya supera el alcance tradicional del comercio electrónico y exige coordinación internacional en temas como seguridad, competencia, regulación y estándares técnicos.

Estimaciones de la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo (UNCTAD) indican que el comercio digital ya representa una parte relevante del flujo global de bienes y servicios, impulsado por el avance de la conectividad, de la computación en la Nube y de la Inteligencia Artificial.

En ese contexto, Brasil defiende que los países en desarrollo tengan mayor espacio para formular políticas industriales digitales y fortalecer ecosistemas nacionales de innovación.

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Uno de los puntos centrales del posicionamiento brasileño es la discusión sobre el moratorio que impide la aplicación de aranceles aduaneros sobre transmisiones electrónicas, una práctica adoptada desde finales de los años 1990 y renovada periódicamente por la Organización Mundial de Comercio (OMC).

El país apoya la prórroga de la medida hasta la próxima conferencia ministerial, pero sostiene la necesidad de reunir evidencias empíricas adicionales sobre sus efectos en ingresos fiscales, innovación, consumidores y empresas locales.

En la evaluación de la delegación brasileña, la ausencia de estudios más robustos limita la capacidad de formulación de políticas públicas en países emergentes, especialmente ante la creciente digitalización de contenidos, servicios y cadenas productivas.

El documento menciona que la persistencia de la llamada “brecha digital”, tanto entre países como dentro de ellos, puede agravarse con la actual ola tecnológica si no hay coordinación internacional y mecanismos de apoyo financiero y técnico.

Otro eje de la propuesta es la creación de una base conjunta de datos dentro de la OMC orientada a capacitación, financiamiento e inversiones en infraestructura digital, especialmente para micro, pequeñas y medianas empresas en economías en desarrollo. La iniciativa busca estimular la formación de ecosistemas digitales más diversificados y ampliar la participación de esos países en el comercio digital global.

Brasil también sugiere que el nuevo comité, en caso de ser aprobado, presente términos de referencia al Consejo General de la organización hasta 2027, estableciendo programas periódicos de trabajo y mecanismos de rendición de cuentas.

Para diplomáticos involucrados en las negociaciones, la propuesta puede contribuir a aumentar la previsibilidad regulatoria en un escenario marcado por enfoques nacionales fragmentados y por la ausencia de reglas multilaterales consolidadas para el comercio digital.