Brasil lidera la innovación agrícola digital en América Latina

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Brasil aparece como el país latinoamericano más avanzado en agricultura digital, según el estudio Digital Agriculture: Towards Sustainable Food Security, publicado por la Oficina Europea de Patentes (EPO) en colaboración con el Instituto Nacional de la Propiedad Industrial (INPI) de Brasil.

El documento destaca que el país, responsable de producir alimentos suficientes para 11% de la población mundial, tiene potencial para convertirse en protagonista global de la bioeconomía, impulsado por la adopción de drones, sensores y sistemas de gestión de datos, tecnologías estratégicas para una producción más eficiente y sostenible.

Entre las instituciones nacionales, Embrapa es señalada como la principal solicitante de tecnologías orientadas a la agricultura sostenible. Su unidad dedicada a la agricultura digital desarrolla sistemas y aplicaciones que ayudan en la toma de decisiones en el campo, como el ZARC (Zonificación Agrícola de Riesgo Climático), basado en estudios agrometeorológicos que delimitan periodos y regiones de siembra según el riesgo de pérdida por eventos climáticos extremos.

Según el estudio, Brasil ocupa el noveno lugar mundial como origen de patentes relacionadas con la agricultura sostenible, y las tecnologías digitales representan 15.7% de las invenciones brasileñas en este ámbito, por encima del promedio global del 13.4%. Además, una de cada cinco innovaciones en agricultura digital registradas en el INPI es de autoría brasileña, proporción que se duplicó a lo largo de la década de 2010.

A pesar de su liderazgo regional, el informe señala que América Latina aún representa menos del 2 % de las familias de patentes globales relacionadas con la agricultura digital. Brasil, pese a su posición, enfrenta desafíos como baja conectividad rural, limitaciones en I+D privado y dependencia tecnológica extranjera, factores que reducen el potencial de escalabilidad de las soluciones locales.

Para el INPI y la EPO, consolidar el papel de Brasil como potencia verde requiere políticas de estímulo a la innovación, ampliación de la infraestructura digital rural y fortalecimiento de la protección de la propiedad intelectual. Con la base científica y productiva que ya posee, el país reúne las condiciones para transformar su liderazgo regional en ventaja tecnológica global.