El pleno del Ayuntamiento de Barcelona ha acordado este viernes declarar “problema de salud pública los efectos del abuso de las redes sociales y las plataformas digitales en el bienestar y la salud mental en niños, niñas y adolescentes”. En un texto propuesto por el Gobierno del alcalde Jaume Collboni que ha tenido aportaciones de los grupos municipales de Junts, ERC y los comunes, solo Vox ha votado en contra. Formalmente es una declaración institucional y también prevé ofrecer orientación y formación digital a menores y familias, la creación de una guía de buenas prácticas, e instar al resto de administraciones a “impulsar las medidas oportunas en materia de salud pública y mental y estableciendo controles públicos sobre los algoritmos”. La declaración llega tras el anuncio de la ciudad de Nueva York, que ha ido mucho más allá y ha demandado a las principales redes sociales por “alimentar la crisis de salud mental”.
La propuesta ha sido defendida por la teniente de alcalde de Derechos Sociales, Maria Eugènia Gay, que ha argumentado que el abuso de redes sociales es un “fenómeno nuevo que contribuye cada vez más a cuestiones como la distorsión de la imagen corporal, los desórdenes alimentarios, los trastornos del sueño, la insatisfacción o una mayor exposición al ciberacoso”. La concejal ha recordado además que la encuesta de factores de riesgo en la adolescencia apunta que los chavales de la ciudad pasan hasta ocho horas viendo pantallas, los días laborables.