Autoridades latinoamericanas promueven marcos comunes de ciberseguridad y confianza digital

Río de Janeiro, Brasil. En el marco del Latam Ciso Summit 2025, autoridades de Chile, República Dominicana, Argentina y Panamá señalaron caminos para enfrentar amenazas comunes en la región y avanzar en políticas coordinadas de ciberseguridad. La tónica fue la necesidad de marcos regulatorios compatibles, formación de profesionales y construcción de confianza digital como eje de desarrollo.

El chileno Daniel Álvarez, director de la recién creada Agencia Nacional de Ciberseguridad (ANCI), defendió que los países establezcan un “piso regulatorio común”, con normas y estándares técnicos compatibles, recordando experiencias exitosas de la región, como las leyes de acceso a la información pública.

Explicó que la integración es esencial porque los ataques se repiten en distintos países y sectores en cuestión de días: “si somos capaces de generar capacidad regulatoria común, vamos a estar en mejor posición de la que históricamente tuvimos”.

Desde República Dominicana, Julissa Cruz Abreu, directora del Instituto Dominicano de Telecomunicaciones (Indotel), compartió la segunda Estrategia Nacional de Ciberseguridad (2022), que combina regulación y capacitación.

Destacó que el país ya exige a los operadores áreas específicas dedicadas al tema y monitoreo en tiempo real de la red, además de haber expandido la cobertura 5G al 74% de la población. 

La ejecutiva enfatizó también una política agresiva de educación digital ciudadana, que va desde habilidades básicas hasta la protección de niños y ancianos contra fraudes, además de la participación en programas apoyados por la Unión Europea para crear centros regionales de capacitación.

El argentino Ariel Waissbein, director de la Agencia Federal de Ciberseguridad, dijo que el país trabaja en una estrategia de recuperación para infraestructuras críticas, formando equipos dentro de la administración pública y sectores clave.

Alertó que es necesario entender la lógica de los cibercriminales como negocios organizados y preparar respuestas en la misma escala: “no podemos desanimarnos; necesitamos estar siempre un paso adelante de los atacantes”.

Por su parte, Adolfo Fábrega, administrador de la Autoridad Nacional para la Innovación Gubernamental (AIG) de Panamá, defendió un cambio de narrativa, sustituyendo el discurso basado en el miedo por una agenda de confianza digital.

Dijo que la seguridad debe comunicarse como motor de crecimiento: “si tenemos confianza en los servicios digitales que ofrecemos, eso nos permite crecer”. El programa “Panamá Cibersegura” busca consolidar este enfoque, con el objetivo de retener talentos y transformar la ciberseguridad en un factor de competitividad.