Aumentan al triple los países que usan redes sociales para desinformar en los últimos dos años

Una investigación del Instituto de Internet de Oxford revela que 70 países del mundo usan Facebook y Twitter, principalmente, para manipular la opinión pública.

En los últimos dos años, el uso de las redes sociales para manipular o influir la opinión pública se ha triplicado. En 2017, 28 países aplicaban estrategias digitales para difundir información engañosa, desacreditar a la prensa o a la oposición, así como conseguir seguidores falsos; este año, la cifra ascendió a 70 naciones.

De acuerdo con el reporte El orden global de la desinformación 2019, publicado por el Instituto de Internet de Oxford, especialmente en los regímenes autoritarios las redes sociales se emplean para suprimir derechos humanos y silenciar el disenso político, además de los usos antes mencionados, en combinación con la censura y la violencia.

Facebook sigue siendo la plataforma número uno para la desinformación, dado que es propicia para crear páginas, grupos y viralizar publicaciones. También Twitter, donde suelen desarrollarse tendencias y discusiones. En menor medida, WhatsApp, Instagram y YouTube se utilizan para estos fines, pero se prevé que la presencia de propaganda política en ellas aumente.

La propaganda computacional suele aplicarse más en situaciones de coyuntura. Por ejemplo, en las elecciones. Eso ha generado que organismos reguladores como el del Reino Unido exijan a las compañías tecnológicas que actúen para evitar que se vulnere la democracia.

De los 70 países, 87 por ciento usaron cuentas humanas para expandir un mensaje o atacar; 80 por ciento se sirvió de bots; 11 por ciento utilizó cuentas cyborg para acosar, y un 7 por ciento lo hizo desde un perfil robado o pirateado.

Algunas de las naciones donde la manipulación a través de redes sociales es permanente son China, Egipto, Irán, Israel y Rusia. Mientras que a nivel temporal se desarrolla en México, Brasil, Reino Unido, Colombia, Alemania e Italia, por ejemplo.

“Si bien las redes sociales alguna vez se anunciaron como una fuerza para la libertad y la democracia, cada vez se encuentran más bajo escrutinio por su papel en la amplificación de la desinformación, la incitación a la violencia y la disminución de la confianza en los medios y las instituciones democráticas”, expresó la investigadora del Instituto y autora de la investigación, Samantha Bradshaw.