Atacan antenas en Paraguay por temor a daños de 5G en la salud, pero la nueva red aún no llega al país

La semana pasada, habitantes del distrito de Azotey, en el departamento de Concepción de Paraguay, quemaron el pastizal donde se ubica una antena de telefonía móvil de Tigo, debido al temor sobre los supuestos efectos negativos que provoca 5G en la salud humana.

Tras el incidente, alrededor de cinco mil usuarios de Tigo quedaron desconectados de las señales móviles. Los pobladores creyeron que la antena atacada era parte de la implementación de 5G en el país; sin embargo, la Comisión Nacional de Telecomunicaciones (Conatel) aclaró que en Paraguay ni siquiera se ha instalado algún tipo de infraestructura para la red de quinta generación.

El regulador dijo que la reacción contra la antena puso en peligro al personal técnico de la empresa, basándose en información falsa sobre el impacto de 5G en la salud. Además, reconoció que en el país no se ha otorgado ningún tipo de licencia para instalar sistemas 5G, ni se ha llevado a cabo una subasta de espectro para dicha tecnología, y avanzar en el proceso licitatorio “no está previsto en el corto plazo”.

Ataques similares contra antenas y torres han sucedido del otro lado del mundo, en países como el Reino Unido, y también ha desatado protestas en Suiza, donde las redes 5G ya se han comenzado a desplegar y las personas han pensado erróneamente que deterioran la salud. En América Latina, el único país donde se ha lanzado la nueva tecnología es Uruguay, y Paraguay está muy lejos de concretar 5G, según la Conatel.

Pese a que la red de quinta generación todavía no es una realidad en el país, los paraguayos incluso se han quejado de que las antenas 5G han dañado su salud, ocasionándoles fuertes dolores de cabeza. El intendente del distrito Yby Yau, Vidal Argüello, solicitó a la Comisión que enviara a un especialista para reunirse con los vecinos y así explicarles cómo funcionan las antenas, pues los pobladores amenazaron con derribarlas y quemarlas para proteger su salud.

La Comisión Internacional de Protección contra la Radiación no Ionizante (ICNIRP, por sus siglas en inglés) ha señalado que 5G no supone daños a la salud y ya actualizó los parámetros para reforzar la protección de las personas frente a los campos electromagnéticos.Otros organismos como la GSMA han descartado que la nueva tecnología afecte la salud, pues las emisiones de radiación no ionizante se encuentran muy por debajo del límite establecido en estándares internacionales. Por el contrario, las redes 5G han sido útiles durante la crisis sanitaria por Covid-19, pues ha soportado diferentes aplicaciones tecnológicas para detectar contagios o en la telemedicina.