Finalizó el proceso de consulta pública en la que se pidió opinión de interesados para la definición de criterios afines a la creación de una nube híbrida para el gobierno de Argentina. Se recibieron 23 aportes de todos los sectores, cuyos comentarios se dividieron en cinco segmentos.
En el apartado de datos, la mayoría “remarcó la importancia de la implementación de una política de clasificación de datos” y se sugirió la elaboración de una normativa común a todos los organismos y jurisdicciones del sector público. También se consideró adecuado implementar mecanismos de seguridad informática en tiempo real.
En cuanto a la administración, se recomendó “la utilización de APIS gateways estandarizadas y que se estimen requerimientos técnicos en relación a sus niveles de seguridad y acuerdo de nivel de servicios”. Se pidió una interfaz que permita a usuarios realizar operaciones diarias a través de una experiencia siempre de fácil comprensión y configuración.
También hubo referencias a la vinculación de Arsat con un proveedor de servicios de nube, consideraciones varias y comentarios relacionados a la inversión necesaria para el proyecto. Sobre este último punto, las sugerencias recibidas se centraron “en la importancia de que el Estado procure la sostenibilidad del vínculo con inversionistas a mediano y largo plazo”.
A modo de conclusión, el informe advirtió que “el despliegue debe contar con parámetros de transparencia y participación” y ser multi-actor, al tiempo que aconsejó la contratación de trabajo local para servicios tercerizados y que, por el grado de complejidad, los planes sean acompañados por proyectos de capacitación.
“Arsat cuenta con presencia territorial en todo el país, consecuentemente, es menester que a fin de cumplir con el despliegue federal propuesto en el punto precedente, desarrolle y acreciente su infraestructura posibilitando captar la demanda de servicios que los gobiernos provinciales, municipales y el sector público puedan llegar a requerir”, concluyó.
Paso a paso
El proyecto avanzó en el primer trimestre del año pasado, cuando la Oficina Nacional de TI (ONTI) estableció como prioritario retomar la iniciativa de adoptar una Nube de Gobierno y convocó a Proveedores de Servicios de Nube (PSN) para un primer acercamiento e intercambio de ideas.
Entre abril y mayo de 2020, los PSN brindaron capacitaciones y charlas, y dos meses después se inició un trabajo con Arsat para conocer el estado del Centro Nacional de Datos y otras informaciones relevantes para el proyecto. Por entonces, se publicaron encuestas sobre experiencias de adopción de nube en el ámbito público.
En septiembre ya se había definido el modelo a adoptar, tras un proceso de evaluación que identificó fortalezas y debilidades de cada opción. Allí, considerando entre otros puntos casos de éxito en el mundo y situación local, se eligió el modelo de nube híbrida “como el mejor escenario para cubrir las necesidades de infraestructura en forma eficiente”.
A principios de 2021, en tanto, se creó el inventario nacional de bienes informáticos y servicios tecnológicos en el ámbito de la ONTI para “contar con información certera para la elaboración y ampliación de políticas orientadas a la búsqueda de soluciones tecnológicas y la demanda de servicios”, y entre febrero y marzo se inició el proceso de consulta pública del que ahora se conocieron los resultados.