Argentina| Economía del conocimiento: un potencial ilimitado

La Nación

El saber popular aconseja no poner todos los huevos en la misma canasta. Las estimaciones sobre la terrible caída de la cosecha de soja hablan de una pérdida que podría alcanzar los 9000 millones de dólares, el segundo peor registro en 15 años. A la hora de pensar en multiplicar esfuerzos para contrarrestar este impacto, el valor de la Economía del Conocimiento (EdC) se agiganta. Se trata del tercer sector exportador, detrás del complejo agropecuario y la industria automotriz, generador de divisas por 6500 millones de dólares en 2021 (7261 millones a junio de 2022, aumento que se dio más por precio que por cantidad) y en franco ascenso gracias al talento, la creatividad y el espíritu emprendedor argentino.

La EdC es mucho más que software. Incluye actividades que se montan sobre la infraestructura digital, como la exportación de servicios profesionales (60% de las exportaciones de servicios del conocimiento) y las que demandan intensivamente tecnología y capital humano de alto valor agregado, como la biotecnología, la robótica, la impresión 3D, la ingeniería nuclear, la industria satelital, la inteligencia artificial, la producción audiovisual, internet de las cosas y la industria 4.0, entre otras.

Durante una entrevista con LA NACION, Sebastián Mocorrea, presidente de Argencon, entidad que agrupa a prestadores de servicios en este segmento, destacó la enorme preocupación que actualmente dispara la escasez de talentos; estimó un faltante de unos 20 mil profesionales. Al comentar los efectos de la brecha cambiaria, que se suma a los costos crecientes, lamentó que, en relación con el mundo, “en este sector, el desacople es fatal”. Ya nos hemos ocupado desde este espacio en señalar que en un terreno muy competitivo asistimos a una fuga física o virtual de miles de profesionales senior y formados, toda vez que muchos migran y muchos otros han abandonado el mercado formal y trabajan desde cualquier rincón del país para el exterior en busca de maximizar sus retribuciones en dólares, por fuera de las regulaciones locales. La EdC se ha vuelto federal gracias al teletrabajo, aunque muchos beneficios no lleguen nunca a las arcas del Estado.

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