El gobierno de Donald Trump oficializó este 30 de julio la Orden Ejecutiva que impone una tarifa del 50% sobre diversos productos brasileños exportados al mercado estadounidense. Sin embargo, un anexo incluye 694 artículos expresamente exentos de este recargo, entre ellos productos del sector de telecomunicaciones como smartphones, routers y componentes electrónicos.
Entre los artículos exentos, según consta en el Anexo I de la Orden Ejecutiva, se destacan:
- Smartphones para redes celulares y otras redes inalámbricas.
- Convertidores estáticos para aparatos de telecomunicaciones.
- Instrumentos y máquinas eléctricas conectados a redes telegráficas y telefónicas.
Estas exenciones son un alivio para el sector tecnológico brasileño, que ya enfrenta desafíos con la suspensión de la exención “de minimis” para envíos comerciales de bajo valor, también decretada por el gobierno estadounidense, aumentando el costo de importaciones por transportistas.
La decisión estadounidense busca penalizar a Brasil por “acciones y políticas consideradas amenazas a la economía y seguridad nacional de EE. UU.”
En este sentido, además de las medidas arancelarias, el gobierno estadounidense aplicó la Ley Global Magnitsky al ministro del Supremo Tribunal Federal, Alexandre de Moraes, bajo acusaciones de violaciones a los derechos humanos relacionadas con detenciones arbitrarias y censura digital.
Las sanciones incluyen congelamiento de bienes en EE. UU., bloqueo de transacciones financieras por instituciones estadounidenses y restricciones en el uso de servicios digitales, como plataformas de pago y redes sociales, aun cuando se usen en Brasil.
Expertos señalan que estas medidas pueden provocar un “aislamiento digital” de Moraes, dificultando el acceso a correos corporativos, servicios en la Nube, aplicaciones y otras infraestructuras digitales esenciales. Además, bancos y fintechs nacionales buscan entender el impacto para cumplimiento normativo y evitar sanciones secundarias.
La combinación del arancel selectivo con la sanción personal a una figura pública crea un escenario sin precedentes de tensión tecnológica, económica y diplomática en 200 años de relaciones entre Brasil y Estados Unidos.