Barcelona, España. América Latina cuenta con servicios digitales avanzados y un ecosistema tecnológico competitivo, sin embargo, enfrenta limitaciones en términos de capacidad de inversión, así lo aseguró João Horta, vicepresidente de Ventas para Proveedores de Servicios en América Latina y el Caribe de Fortinet, en conversación con DPL News en el marco del Mobile World Congress.
“El mercado latinoamericano muchas veces es visto desde afuera como menos desarrollado, pero es al contrario. Si comparas los servicios digitales de la región con los de otros mercados, no están por detrás ni en tecnología ni en servicios. No obstante, los países latinoamericanos enfrentan mayores dificultades para sostener los niveles de inversión necesarios para impulsar su transformación digital”, aseguró Horta.
Según el ejecutivo de Fortinet, la innovación en América Latina incluso puede avanzar con mayor rapidez en algunos casos, debido a que las empresas y operadores deben diferenciarse en mercados con menor escala que los de economías como Estados Unidos.
“Cuando hay mucha escala, la innovación a veces es más lenta. En América Latina, muchos actores tienen que innovar para competir y esto habilita nuevos escenarios digitales que son aún más innovadores. En ese contexto, el avance de redes de quinta generación ha sido clave para ampliar estas nuevas oportunidades, pero también introduce desafíos relevantes en materia de seguridad digital”, afirmó.
De acuerdo con João Horta, la expansión de nuevas infraestructuras digitales se vuelve un factor determinante para sostener ese ritmo de innovación.
“La infraestructura 5G utiliza protocolos abiertos que ya existían en Internet. Eso permite integrar más fácilmente aplicaciones y servicios, pero también trae problemas de seguridad que vienen desde hace tiempo”, señaló.
Ante este escenario, la protección de las redes ya no puede limitarse al perímetro externo.
“Los operadores deben asegurar múltiples capas del ecosistema digital, desde los dispositivos de los usuarios, que hoy tienen una capacidad de cómputo significativa, hasta los sistemas internos que gestionan servicios críticos como el aprovisionamiento, los perfiles de clientes o la facturación”, aseguró.
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El crecimiento de los servicios digitales, tanto para consumidores como para empresas, amplía además la superficie de ataque. A medida que las redes habilitan nuevas aplicaciones y modelos de negocio, también se multiplican los riesgos asociados.
Para el ejecutivo de Fortinet, este contexto representa no sólo un desafío, sino una oportunidad.
“Ahora, los operadores de telecomunicaciones buscan transformarse en compañías tecnológicas capaces de ofrecer servicios más allá de la conectividad. En ese proceso, la ciberseguridad puede convertirse en una nueva fuente de ingresos o en una especie de dolor de cabeza para posibles operadores que brindan este servicio sin el adecuado seguimiento”, destacó.
De acuerdo con cifras que compartió Horta, los operadores capturan sólo entre el 10% y el 15% del mercado de servicios de ciberseguridad. Esto se vuelve especialmente relevante en un entorno en el que incluso las pequeñas y medianas empresas dependen cada vez más de plataformas digitales para operar.
“Hoy, ningún cliente empresarial puede funcionar sin seguridad. Incluso las pequeñas empresas viven de Internet, facturan en línea, gestionan reservas o se comunican con sus clientes a través de plataformas digitales”, explicó.
Sin embargo, avanzar en esta dirección implica cambios profundos dentro de las organizaciones de telecomunicaciones. Según el directivo, “muchas de estas compañías mantienen estructuras tradicionales que dificultan la incorporación de nuevas capacidades, especialmente en áreas como desarrollo de servicios digitales o innovación tecnológica”.
A esto se suma que el modelo de inversión del sector ha estado históricamente enfocado en infraestructura, con retornos que pueden tardar entre 15 y 30 años.
Competir en el ecosistema digital, en cambio, requiere también destinar recursos a investigación, desarrollo y creación de aplicaciones.
Al respecto, Horta recomendó que cada operador defina con claridad sus prioridades estratégicas dentro del amplio mercado de la ciberseguridad. Intentar cubrir todas las áreas puede resultar ineficiente, por lo que las empresas deben identificar los servicios en los que realmente pueden diferenciarse.
Entre los segmentos con mayor potencial mencionó “las soluciones de acceso remoto, seguro para trabajadores, la protección de aplicaciones empresariales y los sistemas de verificación de identidad digital. En general, el mercado de seguridad es muy amplio y no es posible hacer todo. Cada operador debe entender sus capacidades y definir en qué servicios quiere invertir y crecer”.