Altán Redes, el “socio” equivocado de AMLO

El presidente de México, Andrés Manuel López Obrador, eligió al socio equivocado para tratar de cerrar la brecha de conectividad en el país.

El 11 de noviembre de 2020, el presidente dio a conocer a través de su cuenta oficial de Twitter sobre una reunión que sostuvo con Bernardo Sepúlveda, presidente de Altán Redes, así como con su director general, Salvador Álvarez, con quienes acordó trabajar “para llevar Internet a todo el país. A finales de 2020 se tendrá una cobertura de 69 mil 269 localidades y en un año más, 122 mil 348. Los compromisos se cumplen”.

El presidente de México eligió a Altán Redes y el proyecto de la Red Compartida (un proyecto cuya génesis se dio en el sexenio del hoy expresidente Enrique Peña Nieto) como su “socio” para avanzar en el acceso a Internet para todos los mexicanos, que hoy en día es un mandato constitucional.

Pero Andrés Manuel López Obrador eligió mal, pues la Red Compartida no cumplirá con su obligación de alcanzar una cobertura poblacional del 92.2 por ciento para 2024, que será el último año de la Administración de López Obrador, pues la semana pasada el Instituto Federal de Telecomunicaciones (IFT) anunció una prórroga que contempla que Altán Redes pueda extenderse con la mencionada obligación de cobertura hasta el 2028.

En palabras simples, el “socio” del presidente Andrés Manuel López Obrador no le ayudará a avanzar en la erradicación de la brecha digital como tenían previsto y que seguramente lo conversaron en aquella reunión de noviembre de 2020.

Y es que el documento de la resolución del IFT en el que prorroga la obligación de Altán Redes y la del Organismo Promotor de Inversiones en Telecomunicaciones (Promtel) es muy revelador, en particular con una de las tres razones por las que señala se autorizó mover el calendario cuatro años más.

Seguramente ustedes, queridas lectoras y lectores, recuerdan que Altán Redes había estado gritando a los cuatro vientos que había alcanzado primero tres millones y luego cinco millones de usuarios finales. Bueno, pues ello supondría que el negocio iría bien, es algo muy simple, mientras más clientes, mayores ingresos y ganancias, pero no es así, sino que revela la inviabilidad de la que tanto se habló desde que el proyecto estaba naciendo.

También recordarán que se prometió mucho el tema de llevar cobertura a las zonas rurales y alejadas a través de la Red Compartida, que seguramente fue lo que atrajo al presidente López Obrador para hacerse de Altán Redes su “socio”, pues bueno, la resolución del IFT revela que eso no es negocio ni para Altán ni para sus clientes mayoristas (como tampoco lo ha sido para los otros operadores fijos y móviles):

“Adicionalmente, en las decisiones de negocio de los clientes de Red Compartida influyen dos factores que Altán no puede evitar o controlar: muchas de las localidades que sólo cubre Altán son poco desarrolladas, con bajos ingresos y, por ende, no resultan atractivas para que los clientes de Altán entren al mercado y, por ende, únicamente se generan gastos para Altán sin tener una compensación de ingresos, y siempre existe el temor de los comercializadores minoristas de llegar a un mercado en donde tiene presencia el Agente Económico Preponderante de Telecomunicaciones, enfrentarse al poder que ejerce en el mismo y ser desplazados en corto tiempo. Estas circunstancias influyen en el ánimo de los clientes de Altán e inhiben su interés.

“Zonas cubiertas en donde los clientes no tienen Interés en comercializar, Altán ha cumplido con los Hitos de Cobertura Poblacional y las metas establecidas en el Contrato de APP, cubriendo y brindando disponibilidad de cobertura. No obstante, aún existen localidades en las cuales no hay interés por parte de los clientes para comercializar y prestar servicios de telecomunicaciones, ya que son zonas con poco atractivo comercial debido al bajo número de personas que radican en estas zonas, su situación económica y la lejanía de sus localidades con respecto a otras y/o a centros urbanos”.

Ahora resulta que Altán Redes se está dando cuenta, hasta este momento, que a sus clientes les da miedo participar en las zonas donde tiene operaciones el preponderante. ¿Pues qué no el discurso siempre fue que iban a romperla en donde sea y contra quien fuera, ya que las tarifas a los usuarios iban a ser sustancialmente menores?

Y hasta ahora, enero de 2022, Altán Redes se está dando cuenta que llegar a las zonas pobres del país no les significa negocio y son sólo lugares que al darles cobertura sólo les generan gastos. ¿Pues qué no el negocio que vendían decía precisamente lo contrario?

Desde la concepción del proyecto hubo muchas voces que advirtieron que esto iba a ocurrir, y se sugirió que los 90 MHz de la banda de 700 MHz, en la que funciona la Red Compartida, debía licitarse como se ha hecho con todas las bandas, pues esa enorme cantidad de espectro iba a quedar subutilizada, y no sería un buen negocio, y así está ocurriendo.

No olvidemos que desde el año pasado Altán Redes solicitó enrolarse a concurso mercantil y les fue concedido, además de que solicitó un préstamo por 50 millones de dólares para utilizarlos en la operación de la Red Compartida.

Se ha dicho ya un sinnúmero de veces por voces autorizadas como la del propio IFT: el problema de la brecha digital, que mantiene a 40 millones mexicanos sin acceso a Internet, no es por falta de cobertura de servicios, sino por carencias económicas, pues los millones de mexicanos en pobreza y pobreza extrema no tienen como prioridad conectarse a Internet sino comer.