Akamai advierte que la adopción masiva de agentes de Inteligencia Artificial y el aumento de bots y deepfakes en 2026 transformarán el uso de Internet y elevarán los riesgos digitales, sobre todo durante el gran evento futbolístico mundial organizado por la FIFA.
El informe Fraud and Abuse Report 2025 advierte que la automatización basada en IA cambia cómo se navega y consume la red y, al mismo tiempo, abre vectores de abuso más eficientes para actores maliciosos.
En 2025 la actividad de bots impulsados por IA creció de manera abrupta, con picos que alcanzaron 1.1 billones de triggers en una sola jornada y un aumento global estimado en torno a 300% en un año.
Para sectores concretos los incidentes son alarmantes. El comercio electrónico registró más de 25,000 millones de peticiones de bots en 2025. La prensa enfrentó 63% de activaciones de bots orientadas al contenido. La salud vio mayoritariamente scraping para entrenamiento y búsqueda.
Akamai identifica cinco vectores de impacto: 1) agentes de IA que realizan tareas en nombre del usuario y reconfiguran la navegación; 2) pérdida de centralidad del motor de búsqueda; 3) deepfakes en tiempo real que facilitan fraude y desinformación; 4) uso de IA por grupos criminales para automatizar estafas y suplantaciones; 5) presión sobre la infraestructura (CDN, Centros de Datos, cables submarinos).
Bobby Blumofe, vicepresidente Ejecutivo y CTO de Akamai, sintetiza el riesgo técnico y operativo con la advertencia de que “los agentes de IA redefinirán la experiencia de los usuarios en Internet”.
La compañía de ciberseguridad asegura que navegación dejará de basarse en clics para volverse predictiva y autónoma. Lo anterior reducirá el papel de los buscadores tradicionales y hará el tráfico web menos predecible.
Paralelamente, los deepfakes en tiempo real (generados gracias a avances en clonación de voz y vídeo) elevarán los riesgos de desinformación y phishing.
Los ciberdelincuentes se enfocarán en empresas, objetivos más lucrativos que los usuarios individuales. En México ya se han detectado campañas de crimen organizado que suplantan entidades financieras con IA.
La infraestructura digital, como cables submarinos y Centros de Datos, sufrirá una presión extrema por el tráfico automatizado y las aplicaciones de IA. Un fallo podría afectar severamente industrias como finanzas o comercio electrónico.
El desafío para 2026 será equilibrar la innovación con seguridad sólida y resiliencia operativa. La automatización industrial exige métodos más avanzados para distinguir entre actividad legítima y maliciosa.
La suma del cambio funcional y la escala del tráfico genera un dilema regulatorio y operativo. El informe recomienda un enfoque por niveles para gobernar el riesgo: evaluar alto riesgo (IA), riesgo medio (detección y seguridad) y riesgo bajo (creación de contenido).
No todo el análisis es alarmista, el informe pide un balance. Advierte que controles excesivos o normativas mal calibradas pueden frenar la innovación o reducir la resiliencia operativa.
La empresa promueve la defensa compartida y la colaboración entre empresas y gobiernos como respuesta práctica frente a botnets y abusos de IA.