Agua digital, tecnología y políticas públicas

El Economista Jorge Bravo

El 22 de marzo es el Día Mundial del Agua y sabemos que es un recurso cada vez más escaso y que esa preocupación, junto con las sequías en aumento, causarán cada vez más conflictos sociales. Sólo la tecnología -precedida de la rápida voluntad de las autoridades de adoptarla y de las políticas públicas correspondientes- es capaz de mitigar la crisis hídrica global.

Las tecnologías son una alternativa en la preservación y gestión inteligente de este recurso vital para tener “agua digital” o habilitada por las TIC. Hay que acelerar la adopción de estas innovaciones que buscan ofrecer soluciones a cómo enfrentamos este desafío global para una mejor producción agrícola, para las industrias y para el consumo humano.

Los usos de tecnologías a favor del aprovechamiento y ahorro del vital líquido incluyen sistemas de recolección y almacenamiento de agua de lluvia, sistemas de riego inteligente, tecnologías de tratamiento y reutilización del agua y sistemas de detección y reparación de fugas.

En el campo, la agricultura inteligente ya es una realidad gracias a la implementación de sensores de Internet de las cosas y sistemas de monitoreo en tiempo real. Estas tecnologías permiten una gestión precisa del riego, optimizan el uso del agua según las necesidades específicas de cada cultivo, reducen el desperdicio del líquido y aumentan la producción de alimentos.

La agricultura de precisión utiliza conocimiento de cada cultivo, datos recopilados por máquinas conectadas o robots, drones y satélites para identificar áreas de estrés hídrico y aplicar medidas correctivas de manera eficiente.

En entornos urbanos, las tecnologías también permiten una gestión inteligente del suministro de agua. Los sistemas de telemetría y control remoto supervisan el consumo de agua en tiempo real, detectan fugas, la calidad del agua y ajustan la presión del líquido de manera automatizada e inteligente, para una mejor y más equitativa distribución.

Precisamente, las redes de distribución inteligentes utilizan sensores y algoritmos de Aprendizaje Automático para identificar fugas más rápidamente, predecir la demanda del líquido y optimizar la entrega de agua a diferentes zonas de la ciudad.

Existen destiladores solares para purificar el agua previamente recolectada. La técnica es sencilla: se evapora el agua gracias a la energía solar y el vapor se condensa en una superficie para recoger el agua limpia y lista para el consumo humano.

También se emplea la reutilización del agua mediante la creación de sistemas de tratamiento y purificación que permiten darle un segundo uso a las aguas residuales.

Algunos países ya lideran la adopción de tecnologías digitales para enfrentar la crisis hídrica. Singapur implementó un sistema público de gestión del agua basado en la recopilación masiva de datos y análisis predictivo. Su sistema de recaudación y tratamiento de aguas residuales de alta tecnología reutiliza 90% del agua para diversos fines.

Mediante el monitoreo en tiempo real de la calidad del agua, la detección temprana de fugas y la optimización de la producción de agua desalinizada, Singapur ha logrado garantizar un suministro de agua seguro y sostenible para su población.

Israel es otro ejemplo multicitado de un país que ha abrazado la innovación tecnológica para la producción inteligente de alimentos en zonas desérticas y enfrentar la escasez de agua propia de su entorno.

Con un enfoque en la reutilización del agua y la irrigación inteligente por goteo, Israel es el líder mundial en agricultura de alta tecnología en una de las regiones más áridas del planeta. La tecnología de riego por goteo aumenta la eficiencia del agua en la agricultura hasta 70%.

China pretende convertir 16 áreas urbanas propensas a las inundaciones en “ciudades esponja”, mediante la absorción y reutilización de 80% del agua de lluvia para 2030.

Países Bajos utiliza sensores inteligentes para la detección de fugas en redes de distribución y reduce el desperdicio hasta 50%.

Actuar rápido, crear políticas públicas, conciencia colectiva y adoptar tecnologías para el agua puede traer beneficios económicos y sociales adicionales: mejorar la productividad agrícola y la seguridad alimentaria, promover la sostenibilidad ambiental, la protección de los recursos hídricos y generar empleos en el sector de las tecnologías verdes.

Iniciativas como el Programa Mundial de Evaluación de los Recursos Hídricos de la UNESCO promueven la colaboración entre países para compartir datos y mejores prácticas en la gestión del agua con el uso de tecnología. Su más reciente informe sobre el desarrollo de los recursos hídricos se enfoca en la gobernanza y extracción de aguas subterráneas, lo cual requiere innovación.

Como siempre, las tecnologías digitales ofrecen un potencial transformador en la lucha contra la crisis hídrica. Al aprovechar el poder de la recopilación y análisis de datos, la automatización y la Inteligencia Artificial, se puede avanzar hacia un futuro donde el agua sea un recurso accesible para todos ante la evidencia cada vez más abrumadora del cambio climático.

Twitter: @beltmondi