Reforma Marlen Hernández
La venta de autos híbridos y eléctricos en México se incrementó en 96.3 por ciento durante los meses de enero a mayo de este año, respecto al periodo comparable del 2020, de acuerdo con datos de Inegi.
En los primeros cinco meses del año se lograron vender 18 mil 799 automóviles de estas características a nivel nacional, 9 mil 221 unidades más que un año atrás.
También los autos eléctricos e híbridos han tomado una mayor participación dentro de las ventas totales de automóviles en el País, al pasar de 2.6 a 4.4 por ciento del 2020 al 2021.
Manuel Nieblas, Socio Líder de la Industria de Manufactura de Deloitte, explicó que son al menos cuatro los factores que han contribuido a que casi se hayan duplicado las ventas de autos eléctricos: el impacto de la pandemia durante el año pasado, mayor oferta de modelos, menores precios y la disminución en impuestos.
El 30 septiembre de 2020 entró en vigor un decreto que eliminó los aranceles a las importaciones de los vehículos eléctricos, como una forma de incentivar su adquisición.
Según las estadísticas del Inegi, las entidades que más adquieren unidades eléctricas son: Ciudad de México, con 4 mil 673 autos; Estado de México, con 2 mil 370; Jalisco, con mil 864, y Nuevo León, con mil 647 unidades.
Mientras que a nivel internacional durante los primeros seis meses del 2021 se vendieron 2.65 millones de vehículos eléctricos nuevos, un aumento del 168 por ciento en comparación con el mismo periodo de 2020, refieren datos de EV Volumes.com.
Y hacia adelante, para el 2040 se estima que a nivel internacional dos de cada tres automóviles vendidos sea eléctrico, de acuerdo con un estudio de Bloomberg.
El estudio reveló que la construcción de autos eléctricos costará menos que los de motor de combustión a partir de 2025 y 2027 y podrían constituir el 100 por ciento de las ventas de vehículos nuevos en la Unión Europea en el 2035.
Nieblas consideró que aunque la penetración de los autos eléctricos en México continuará a paso firme, el avance sería a un ritmo menos acelerado que en países de Europa o Estados Unidos debido a la falta de incentivos y los retos en términos de infraestructura eléctrica.