El Heraldo de México – Eduardo Ruíz Vega
El mercado de consumo de contenidos audiovisuales a través de aplicaciones denominadas OTT, tales como Netflix, Amazon Prime Video, iTunes y Claro Video, por mencionar algunas, han impactado de diversas formas los mercados convencionales de medios audiovisuales, ya sea gratuitos como son los radiodifundidos o de paga en sus diversas modalidades.
Los jóvenes de nuestros días no consumen contenidos en la forma que a los adultos nos parece habitual. Vamos, no lo hacen siquiera en la mayoría de los casos sentados frente a un televisor, sino sosteniendo tabletas y teléfonos inteligentes. Tampoco gustan de la programación lineal sujeta a días y horarios y de transmisión. Consumen lo que quieren, cuando quieren, bajo demanda.
Estos nuevos patrones de consumo, como suele suceder, se integran a proyecciones de crecimiento exacerbadas en un corto periodo de tiempo y, a partir de las mismas, algunos sentencian la inevitable desaparación de tal o cual servicio. Por ejemplo, en los Estados Unidos se dice que ha iniciado el proceso de los “corta cables”, caracterizado por usuarios que abandonan la televisión de paga comúnmente conocida en ese país como “cable TV”, para sustituir la programación de ese servicio por los contenidos en línea.
Lo cierto es que se está llevando a cabo una reconformación que no tiene reglas o tiempos ciertos. Tampoco tiene un rumbo lineal en un sentido evolutivo, al menos en el corto plazo. Ahí está, por ejemplo, la multimillonaria oferta de Comcast, gigante de las telecomunicaciones estadounidense, por el operador británico de TV de paga por satélite, SKY, que dada la tecnología que utiliza se encuentra limitado para aprovechar el potencial completo de su base de suscriptores, mediante la prestación de otros servicios.
En este orden de ideas, valdría la pena reflexionar el o los efectos que tendrán en el largo plazo la aparición de nuevas plataformas OTT que buscan competir con el líder actual del segmento: Netflix, tanto en ese segmento del mercado como en la evolución que seguramente tendrá el segmento de la televisión de paga.
Cada vez falta menos para el lanzamiento de Disney+, la OTT de este conglomerado de entretenimiento. Algunos factores se conocen desde ahora: su entrada al mercado se llevará a cabo quitando a otras plataformas, señaladamente Netflix, contenidos propiedad de Disney; se avisora la producción de contenidos exprofeso para esta plataforma y en un inicio la suscripción a la misma será de menor cuantía que la que actualmente cobra Netflix.
Otro gigante mediático, Viacom, se une al elenco de OTTs en América Latina con su Paramount+, la cual podrá utilizar fórmulas diversas de distribución como la alianza con otras plataformas de su tipo. En fin, parece que este movimiento no tendrá pausas en un buen rato.