La tecnología Wi-Fi y el momentum Covid-19

En toda crisis económica hay industrias que ganan y otras -las más- que pierden. En la actual crisis de escala mundial, claramente del lado de los que han perdido podemos contar las industrias de aviación, manufactura, turismo y hospitalidad, bienes raíces y construcción. Por otra parte, del lado de los ganadores está la industria de pagos digitales apalancada en esta pandemia por un cambio -forzado- en el comportamiento de compra de la gente; el e-commerce, y no me refiero sólo a gigantes como Amazon, Mercado Libre o Alibaba, sino a aquellas mucho más modestas empresas como el supermercado en línea Justo, cuyo modelo de negocio está anclado en la tecnología digital y que ha experimentado en la coyuntura de la crisis un crecimiento significativo.

Las plataformas digitales para trabajo y esparcimiento remoto como Zoom, Slack y Microsoft Teams, que antes de la pandemia eran nicho y ahora se han vuelto “mainstream” al servir a billones de personas, tanto en su rol de profesionistas como en sus interacciones privadas, también entran en la selecta lista de ganadores.

Un ejemplo más de ganadores y sobre el cual quiero profundizar, radica en la industria Wi-Fi, que en los últimos meses y, en plena pandemia, se ha anotado sendos triunfos regulatorios al lograr que la Comisión Federal de Comunicaciones de Estados Unidos (FCC, por sus siglas en inglés) haya abierto la banda de 6 GHz (5,925–7,125 MHz) para uso libre en redes Wi-Fi y que muchos otros reguladores en América Latina y en el mundo estén considerando reglas en ese sentido.

La importancia de Wi-Fi y el aumento en su uso como resultado de Covid-19

Por varios años, ya sea en el contexto del hogar u oficina, los dispositivos digitales como smartphones, tabletas, computadoras portátiles, consolas de juegos y televisores inteligentes han dependido en gran medida de la tecnología Wi-Fi, misma que también ha sido fundamental para el “offloading” del tráfico de las redes móviles. Cisco estima que para 2022 alrededor de 60 por ciento del total del tráfico móvil se descargará en redes Wi-Fi. El uso de las redes Wi-Fi reduce significativamente la necesidad de desplegar infraestructura móvil y, por ende, los altos gastos de capital de los operadores móviles, traduciéndose potencialmente en una mejor oferta de servicios para el consumidor.

Durante Covid-19 la tecnología Wi-Fi ha proporcionado muy buena parte de la conectividad en los hogares, vinculando todo tipo de dispositivos a un servicio de banda ancha de línea fija. Wi-Fi ha permitido que, desde casa, diversos grupos poblacionales se mantengan económica y socialmente activos en un contexto en el cual la diferencia entre una educación continua y un año escolar perdido, o entre recibir tratamiento médico o quedar desatendido, se puede medir en megahercios.

En un análisis que hicimos en Access Partnership concluimos que, en la Unión Europea y el Reino Unido, las redes Wi-Fi han transportado durante los meses de confinamiento a raíz de Covid-19 (marzo-mayo) aproximadamente 5 Exabytes adicionales de tráfico (equivalente a transmitir mil millones de películas HD cada mes). Este aumento permite destacar que es necesario más espectro radioeléctrico para uso de estas redes inalámbricas, tal como la industria Wi-Fi y varios otros jugadores del sector de telecomunicaciones han argumentado en los últimos años.

La pandemia como catalizador

Si bien el interés de reguladores de espectro en todo el mundo por hacer disponible espectro de uso libre, principalmente en la banda de 6 GHz, antecede a Covid-19, la pandemia y las medidas que se estiman necesarias post-Covid-19 (por ejemplo, políticas públicas para facilitar el trabajo remoto), le ha dado aún mayor relevancia y urgencia al análisis que las autoridades llevan a cabo sobre esta banda del espectro radioeléctrico.

Por ejemplo, todos los comisionados de la FCC que en abril pasado votaron por unanimidad por reglas que permiten utilizar en un esquema de uso libre 1,200 MHz en la banda de 6 GHz, se refirieron en el momento de dar su voto final a la importancia de las nuevas reglas para afrontar las necesidades de conectividad planteadas por el “la nueva normalidad”.  Otros reguladores también han hecho de Covid-19 parte de su análisis sobre la banda de 6 GHz: el Ministerio de Ciencia y Tecnologías de la información y Comunicaciones de Corea del Sur, siempre a la vanguardia en tecnologías inalámbricas y estimulado tanto por la decisión de la FCC como por la necesidad de contribuir con soluciones a la crisis, recientemente anunció una consulta pública sobre posibles cambios a los estándares técnicos para el uso libre de equipo en la banda de 6GHz.

De forma similar y en plena pandemia, la Agencia Nacional de Telecomunicaciones (Anatel) en Brasil, el ISED (Innovación, Ciencia y Desarrollo Económico) en Canadá, la Agencia Nacional del Espectro (ANE) en Colombia y la Oficina de Comunicaciones (Ofcom) en el Reino Unido han iniciado estudios técnicos o procedimientos regulatorios que eventualmente resultarían en un esquema de uso libre de la banda de 6GHz.

Sin prejuzgar el resultado de estas discusiones, es viable que antes de que concluya este estrepitoso año veamos la finalización de reglamentaciones que darán impulso a la nueva generación de Wi-Fi. Es fundamental que estas reglas capturen de forma adecuada el rol de esta tecnología antes y durante la pandemia, pero sobre todo sus fortalezas para contribuir a enfrentar las necesidades de conectividad de “la nueva normalidad”.