Ante la alerta del coronavirus (COVID-19), la surcoreana Samsung ha decidido mover parte de su negocio de smartphones fuera de China y enviar componentes de teléfonos inteligentes a Vietnam por aire y mar, donde se están ensamblando dos tercios de sus teléfonos.
Samsung es un jugador importante en la economía vietnamita: en 2017, su filial local ganó el equivalente a 58 mil millones de dólares. Sin embargo, las fábricas de Samsung en ese país dependen en gran medida de las fuentes chinas para sus componentes.
“El gobierno vietnamita está restringiendo el volumen de transporte diario de China a Vietnam a través de rutas terrestres, pero estamos lidiando con esto aumentando los suministros de piezas desde China a través de aviones y envíos”, dijo una fuente cercana al asunto al Financial Times.
Otras empresas como Foxconn y Wistron también han tomado medidas de restricción para el regreso a las fábricas debido a la creciente propagación del COVID-19. Algunas de las tácticas incluyen mover la producción a otros países cercanos como India, ayudando a las empresas a evitar la cuarentena en China.