OpenAI anunció el cierre de una histórica ronda de financiación por 122,000 millones de dólares, que eleva su valoración a 852,000 millones de dólares y refuerza su posicionamiento como actor central en la infraestructura global de Inteligencia Artificial. El financiamiento, liderado por gigantes como Amazon, NVIDIA y SoftBank (que aportaron conjuntamente 110,000 millones de dólares), con participación de Microsoft, refleja una apuesta del capital global por el desarrollo de sistemas inteligentes a gran escala. La empresa busca consolidar un modelo en el que la combinación de adopción masiva, uso empresarial, desarrollo de APIs y acceso a capacidad de cómputo genere un círculo virtuoso de crecimiento e impacto económico.
El crecimiento de la firma ha sido vertiginoso: tras el lanzamiento de ChatGPT, la plataforma alcanzó hitos récord de adopción y hoy supera los 900 millones de usuarios activos semanales, con ingresos que ya rondan los 2,000 millones de dólares mensuales. En paralelo, su ecosistema de productos —incluido Codex— impulsa la transformación de procesos empresariales y el desarrollo de software, mientras que su negocio corporativo ya representa más del 40% de los ingresos.
Uno de los pilares estratégicos de esta nueva fase es la infraestructura. OpenAI apuesta por diversificar su base tecnológica con múltiples socios en la Nube y semiconductores, manteniendo a NVIDIA como eje central, pero sumando actores como Oracle, Google Cloud y AMD. La firma también avanza en el desarrollo de una “superaplicación” de IA que integre capacidades de agentes, búsqueda, programación y automatización en una única experiencia. Con esta estrategia, busca no sólo ampliar el acceso a la Inteligencia Artificial, sino también redefinir su uso cotidiano en empresas y consumidores, en un contexto donde la IA se perfila como la próxima gran infraestructura económica global.