Daniel Contreras | Director Ejecutivo de la Cooperativa de Telecomunicaciones de Chile (Cotel)
Según datos de la XII Encuesta Nacional de Acceso y Uso de Internet 2025 de la Subsecretaría de Telecomunicaciones (Subtel) de Chile, el acceso a Internet en los hogares aumentó de 87,4% en 2017 a 96,6% en 2025, y en las áreas rurales pasó de 76,7% a 95,1%. Sin duda, un avance relevante.
Sin embargo, la misma encuesta muestra que 25% de los hogares sólo se conecta a través de su teléfono móvil, lo que resulta preocupante, ya que este número alcanza aproximadamente a 1.700.000 personas, principalmente en zonas rurales.
Hace algunos meses, la CAF y el Centro Nacional de Consultoría presentaron el Índice Comparativo de Apropiación Digital de Colombia, Chile y Perú. El estudio mide cómo los ciudadanos transforman la tecnología en oportunidades reales y, sin mayores sorpresas, sus resultados muestran que el nivel de pobreza incide significativamente en la apropiación digital en Chile, considerando variables como acceso a conectividad, disponibilidad de equipos y habilidades digitales.
En nuestro país, la diferencia del indicador de apropiación digital entre el nivel socioeconómico más alto (ABC1) y el más bajo (DE) es de 0,09 puntos, lo cual evidencia que los grupos de menores ingresos presentan menores niveles de uso e intención digital. Asimismo, tienen menor acceso a dispositivos y hacen un uso menos diverso y avanzado de la conectividad, lo que afecta directamente su inclusión digital.
Otro punto relevante es que el segmento de usuarios avanzados se concentra principalmente en los niveles socioeconómicos A, B y C1, quienes realizan más transacciones en línea y generan mayores ingresos digitales, mientras que los sectores de menores ingresos tienen una representación significativamente menor en este grupo.
Por otra parte, el Núcleo Milenio de Desigualdades y Oportunidades Digitales (NUDOS) presentó la segunda versión del Índice de Digitalización Comunal (IDC) 2025, que evalúa el nivel de digitalización e inclusión digital en las distintas comunas de Chile.
Entre sus principales resultados, Providencia alcanzó la puntuación más alta a nivel nacional, con un índice de 0,679, seguida por Las Condes (0,669) y Ñuñoa (0,668). En contraste, comunas rurales como Melipeuco (Araucanía), Villa Alegre (Maule) y Maullín (Los Lagos) registraron los puntajes más bajos, con 0,286, 0,339 y 0,348, respectivamente.
Estos resultados evidencian la persistencia de brechas significativas en el acceso y uso de la digitalización entre comunas urbanas y rurales, así como entre territorios de altos y bajos ingresos. Según la última encuesta Casen, La Araucanía es una de las regiones más pobres del país.
Sin embargo, estos no son los únicos estudios que llegan a esta conclusión. En los últimos cinco años, diversas investigaciones han coincidido en que existe una herramienta clave para cerrar esta brecha: el subsidio a la demanda.
Frente a esta evidencia, resulta difícil comprender por qué en los últimos años no se ha implementado un subsidio a la demanda que ayude a las familias más vulnerables a pagar el servicio de Internet.
Hoy existe la Ley 21.678, que establece el acceso a Internet como servicio público de telecomunicaciones y promueve medidas para subsidiar el pago de cuentas a usuarios vulnerables.
Esto permitiría que el Estado asigne recursos para que personas de menores ingresos, especialmente en zonas rurales, puedan acceder al servicio. Sin embargo, este subsidio no está incluido en el presupuesto de la nación para 2026.
Es momento de subsanar esta omisión y avanzar en conectividad para más de un millón de personas que viven en comunas como Colchane, Tirúa, Arauco, Treguaco, Ercilla, Lonquimay, Teodoro Schmidt, Lumaco, Cholchol, San Juan de la Costa, Chaitén, Cisnes, O’Higgins y Guaitecas, además de las ya mencionadas Melipeuco, Villa Alegre y Maullín.
Mientras los tomadores de decisiones no integren esta evidencia en la política pública, miles de personas en estas y otras comunas del país seguirán esperando acceso efectivo a Internet. Hoy es urgente facilitar el pago del servicio: al igual que el agua potable y la electricidad, la conectividad digital es un servicio básico.
Estudios mencionados
Brecha Digital e Inclusión en Chile (2023)
Brecha de Conectividad y Necesidades de Inversión en América Latina y el Caribe (2023)
Estrategia de Transformación Digital Chile 2035 (2023)
Barómetro de la Brecha Digital Social Chile (2021)
Undécima Encuesta de Acceso y Uso de Internet en Chile (2024)
