S&P rebaja calificación de Oi tras el no pago de intereses

La agencia de calificación de riesgo Standard & Poor’s Global Ratings (S&P) rebajó la calificación crediticia de la operadora Oi S.A., de “SD” (Selective Default) a “D” (Default), el nivel más bajo de la escala de riesgo, después de que la empresa dejara de pagar intereses de parte de su deuda.

La decisión de S&P fue motivada por el no pago de los intereses de notas senior secured con vencimiento el 30 de enero de 2026, títulos emitidos en moneda extranjera por los cuales Oi es deudora. La agencia consideró que la compañía no cumplió esta obligación en la fecha prevista, configurando una situación de incumplimiento formal.

Según S&P, el incumplimiento está asociado a una decisión judicial que extendió por 90 días la suspensión de pagos de las obligaciones financieras de la empresa, como parte del proceso de recuperación judicial en el que se encuentra Oi.

Ante esta suspensión, la agencia concluyó que la operadora difícilmente cumplirá la mayor parte de sus compromisos financieros a medida que venzan durante este periodo, lo que justifica la clasificación “D”.

¿Qué significa la clasificación “D”?

En la escala de calificación de riesgo de S&P, el rating “D” indica default, es decir, una situación de impago o incumplimiento generalizado de sus obligaciones financieras, a diferencia de “SD”, que caracteriza un default selectivo en instrumentos específicos mientras otras obligaciones pueden seguir cumpliéndose.

En este caso, Oi dejó de pagar una obligación relevante y esto se extiende a la mayor parte de su estructura de deuda en el corto plazo.

Oi se encuentra actualmente en su segundo proceso de recuperación judicial, en medio de un historial prolongado de dificultades financieras y renegociación de deudas con acreedores. Además de la suspensión de pagos autorizada judicialmente, la empresa ha buscado reestructurar pasivos significativos mientras intenta mantener operaciones esenciales.

La rebaja a la categoría “D” puede tener efectos directos sobre la confianza de inversionistas y acreedores, encareciendo el acceso de Oi a nuevos recursos en el mercado de crédito y complicando las negociaciones para reestructurar su deuda. Las calificaciones en niveles de default influyen en la percepción de riesgo y tienden a elevar las exigencias de retorno por parte de potenciales financiadores.