Inteligencia Artificial soberana, el nuevo territorio que deben explorar las naciones
La Inteligencia Artificial (IA) es un arma de dos filos: tiene la capacidad de ayudar a naciones en su desarrollo, pero también puede ser la tecnología que comprometa economías y la seguridad nacional cuando su infraestructura no es soberana y depende de otras naciones.
La dependencia tecnológica está generando una ola de inversión en infraestructuras de IA soberanas. De acuerdo con Gartner, para el año 2027, un 35% de los países se verán limitados a utilizar plataformas de IA específicas de su región, que emplean datos contextuales propios.
Este fenómeno, impulsado por presiones geopolíticas, requisitos regulatorios y preocupaciones de seguridad, marca un cambio significativo en la forma en que los gobiernos abordan el desarrollo tecnológico.
El concepto de soberanía digital ha llevado a los estados a aumentar su inversión en plataformas de IA nacionales, buscando alternativas al modelo que describen como “estadounidense cerrado”.
Sin embargo, tener soberanía tecnológica y específicamente soberanía en la Inteligencia Artificial requiere un ingrediente principal: grandes inversiones, por lo que los países menos favorecidos tendrán un menor control sobre dicha soberanía.
“Los países con objetivos de soberanía digital están incrementando la inversión en plataformas de IA nacionales, buscando alternativas al modelo estadounidense cerrado, incluyendo potencia informática, Centros de Datos, infraestructura y modelos alineados con las leyes, la cultura y la región locales”, afirmó Gaurav Gupta , vicepresidente analista de Gartner.
Gupta también señala que la confianza y la adaptación cultural se han vuelto criterios esenciales, pues los gobiernos priorizan aquellas plataformas de IA que se alinean con sus valores locales, marcos regulatorios y expectativas de sus ciudadanos, incluso por encima de aquellas que poseen los conjuntos de datos de entrenamiento más amplios.
Un valor adicional de este enfoque soberano reside en el poder contextual de los modelos localizados. Expertos afirman que los Grandes Modelos de Lenguaje (LLM) regionales están demostrando ser superiores a sus contrapartes globales en aplicaciones sensibles y críticas como la educación, el cumplimiento legal y los servicios públicos. Esto es particularmente cierto en idiomas distintos del inglés, donde la necesidad de una profunda adaptación cultural y lingüística es imperativa para garantizar la precisión y la utilidad.
Y si nos preguntamos de cuánto dinero estamos hablando para poder sostener esta infraestructura tecnológica que permita la soberanía de la Inteligencia Artificial, Gartner proyecta que aquellas naciones que quieran tener esta independencia tecnológica desde su infraestructura deberán destinar al menos el 1% de su Producto Interno Bruto (PIB) a esta inversión para el año 2029.
Lo anterior se debe, en parte, a la preocupación de los clientes no occidentales por una excesiva influencia cultural, lo que está generando una reducción en la colaboración internacional y, consecuentemente, duplicando los esfuerzos de desarrollo en cada nación.
La soberanía de la IA, definida como la capacidad de una nación u organización para controlar de manera independiente el desarrollo, implementación y uso de la IA dentro de sus límites geográficos, se acelera por múltiples factores. De acuerdo con Gartner, algunos factores son la presión regulatoria, la geopolítica, la localización en la Nube, las misiones nacionales de IA, y los riesgos corporativos y de seguridad nacional. El temor a rezagarse en la carrera tecnológica global también es un poderoso motor de innovación y autosuficiencia.
“Los Centros de Datos y la infraestructura de las fábricas de IA constituyen la columna vertebral del conjunto de IA que permite la soberanía de la IA.
“Como resultado, los Centros de Datos y la infraestructura de las fábricas de IA experimentarán un crecimiento explosivo y una inversión considerable en el futuro, lo que impulsará a algunas empresas que controlan el conjunto de IA a alcanzar valoraciones de dos dígitos, de billones de dólares”, agrega Gupta.
En América Latina hay varios ejemplos de naciones que ya enfocan esfuerzos en políticas públicas que impulsen la soberanía digital y de la IA.
En Brasil, el gobierno del presidente Luiz Inácio Lula da Silva impulsa una medida que combina incentivos fiscales para el desarrollo de Centros de Datos, con obligaciones como destinar el 2% de las inversiones a investigación y desarrollo tecnológico, ello con el objetivo de tener mayor independencia tecnológica. También trabaja en políticas públicas para el desarrollo de cables submarinos.
Chile es otro país que trabaja en la soberanía tecnológica, incluso pensada como un tema regional con un modelo de lenguaje.
Se trata de Latam-GPT, que tiene el objetivo de ser abierto para que el desarrollo del modelo sea conjunto entre países de la región.
“Es importante que en la región podamos desarrollar capacidades para tener independencia y tomar decisiones sobre cómo esta tecnología impacta a la sociedad. Hasta el momento, no tenemos un modelo de lenguaje regional, y esta tarea no la puede asumir sólo un grupo ni un solo país: es un desafío que requiere el esfuerzo de toda la región”, es lo que dice la iniciativa en su sitio Web.
Además, la iniciativa chilena detalla que la base de datos de LatamGPT incluye más de 2.64 millones de documentos de 21 países de América Latina y El Caribe.
La propuesta chilena de crear una soberanía tecnológica regional no es un caso único, pues Europa trabaja en conjunto en ese mismo sentido.
A finales del 2025, Alemania y Francia organizaron la Cumbre de Soberanía Digital Europea, en donde ministros de los países de la Unión Europea intercambiaron puntos de vista y proyectos para definir una estrategia común para asegurar la soberanía digital de Europa.
Óscar López, ministro para la Transformación Digital y de la Función Pública de España, ha señalado en diversas oportunidades la necesidad de que Europa como región invierta más para desarrollar su propia tecnología y fortalecer su soberanía digital.
Si Europa se prepara como región, Estados Unidos y China por separado hacen lo propio, México y el resto de países latinoamericanos deberían considerar hacer lo mismo y tomar la propuesta chilena o alguna otra para poder sortear la nueva realidad geopolítica.
