Seguridad, gobernanza y soberanía de datos potencian la competitividad: Oscar Anzola de NetApp

Oscar Anzola, director General Latam de NetApp, aseguró que la soberanía y la infraestructura de datos son pilares críticos para blindar la competitividad y la seguridad del ecosistema digital, porque proteger el dato es proteger el negocio.

La gestión moderna de la información ya no se limita al almacenamiento. Según Anzola, el éxito empresarial depende de una jerarquía clara (seguridad, gobernanza y soberanía), la cual permite a las organizaciones mantener el control total sobre su activo más valioso: los datos. 

El directivo asegura que el dato será un factor determinante de prosperidad nacional y empresarial. Para conservar ese potencial es necesario asegurar, gobernar y definir soberanía con herramientas que permitan explotar los datos con seguridad y velocidad. Proteger el dato hoy equivale a proteger el negocio mañana.

“No podemos hablar de soberanía si el dato no está seguro”, advirtió el directivo, para quien la integridad de la información es el requisito indispensable antes de cualquier debate regulatorio o de ubicación física de los datos.

Oscar Anzola planteó una secuencia práctica para entender la soberanía del dato. Primero la seguridad. Segundo, el gobierno de los datos. Sin integridad del dato no se puede discutir residencia o propiedad.

Recalcó que la soberanía del dato y la regulación determinan la competitividad actual porque aseguran activos críticos, frenan amenazas y habilitan innovación.

Para Anzola, México está posicionado como un centro digital estratégico debido a la inversión masiva en Centros de Datos (especialmente en Querétaro), por lo que la soberanía adquiere una dimensión práctica y económica. 

Para NetApp lo estratégico es garantizar que la información resida donde el cliente lo decida, cumpliendo con regulaciones locales sin sacrificar la agilidad de la Nube. La compañía se diferencia por ser la única cuya tecnología reside de forma nativa en las tres Nubes principales (Amazon, Microsoft y Google), lo cual facilita una gestión uniforme y agnóstica, a la vez opera en entornos locales. 

Frente al aumento de ransomware y ataques cada vez más sofisticados, NetApp usa Inteligencia Artificial para defender datos. La compañía promueve una campaña de “Ransomware Resilience” y funciones que aprenden el comportamiento normal de cada cliente para detectar anomalías antes de que un incidente se vuelva extorsión. 

Anzola enfatizó que el uso de algoritmos de aprendizaje continuo es la única vía para neutralizar extorsiones digitales, cuando el atacante toma control y propiedad de los datos. 

Esta protección se complementa con una clasificación rigurosa de la información, lo cual permite que sólo los datos críticos reciban un trato soberano estricto, mientras el resto fluye para alimentar la innovación. Para Anzola la clasificación del dato resulta central. No todos los datos son iguales y esa clasificación permite decidir dónde residirán, quién los usa y bajo qué reglas.

El directivo comparó la importancia estratégica del dato con activos tradicionales como el petróleo, aunque resaltó su complejidad logística. Mover un petabyte de información entre sitios locales o hacia la Nube puede tomar semanas o meses, desmitificando la idea de una migración instantánea. 

Por ello, NetApp cuenta con herramientas de software (como el sistema ONTAP), vitales para obtener una visión global y multicloud que evite la fragmentación operacional de la estrategia de negocio.

En materia regulatoria, Anzola reconoció el liderazgo europeo con el Reglamento de Protección de Datos (GDPR). Sin embargo, advirtió sobre el riesgo de “legislaciones torpes” que frenan la innovación. La clave es legislar sin cortar la posibilidad de explotar datos de forma segura y competitiva.

NetApp dispone de certificaciones comerciales para resguardo de datos sensibles (como la certificación NSA en Estados Unidos) y sostuvo que ese nivel de garantía pesa en decisiones críticas de clientes del sector público y financiero. La propuesta combina hardware y, sobre todo, software que da control y simplicidad operativa.