Banco Azteca y el Patronato de la Facultad de Química catapultan emprendimientos científicos con enfoque social
El Patronato de la Facultad de Química de la de la Universidad Nacional Autónoma de México y Banco Azteca renovaron una alianza educativa para convertir proyectos científicos en negocios rentables mediante mentorías, financiamiento y formación digital por su impacto en inclusión y empleo.
La alianza entre el Patronato de la Facultad de Química y Banco Azteca busca transformar soluciones de laboratorio en iniciativas comerciales viables.
El programa combina bootcamps de emprendimiento, mentoría sectorial y sesiones de finanzas, marketing y digitalización. Úrsula Dávila, directora Ejecutiva del Patronato, destacó que el objetivo es ayudar a los estudiantes a identificar mercados donde monetizar sus desarrollos científicos.
Rafael Flores Birrichaga, director de Transformación de Servicios Financieros en Banco Azteca, subrayó la vocación social del banco y su interés por dotar a jóvenes emprendedores de herramientas prácticas para reducir el riesgo en las etapas iniciales de un proyecto o negocio.
El proyecto nació hace una década ante la contracción de la industria química nacional y la necesidad de ofrecer alternativas profesionales a los egresados. La Facultad de Química ha impartido campamentos que integran equipos multidisciplinarios. Dávila explicó que muchos estudiantes poseen soluciones tecnológicas sin identificar su aplicación comercial. “La química tiene que servir para resolver problemas reales y quien esté dispuesto a pagar por ello”, dijo la directora.
Banco Azteca participa aportando conocimiento directo por medio de mentores y directivos que imparten sesiones sobre riesgos, modelos de negocio y educación financiera.
También contribuye con recursos para que las iniciativas no queden en la fase de idea. Flores señaló que “Banco Azteca siempre se ha predeterminado por ser una empresa socialmente responsable” y añadió que la institución busca identificar talento temprano y acelerar su desarrollo.
El taller actual 2026 mostró una rápida adaptación curricular hacia la digitalización. Los participantes trabajaron temas como Inteligencia Artificial, monetización vía apps y design thinking (aplicado con herramientas digitales).
Dávila afirmó que, en lugar de prohibir el uso de nuevas tecnologías, prefieren enseñar a explotarlas como instrumentos de valor. Un ejemplo concreto surgido en los mentores fue una aplicación que enseña a adultos mayores a manejar la banca electrónica. Flores comentó que la app podría incluir geolocalización para asistir a usuarios con problemas de salud, lo cual abre posibilidades globales.
Entre los proyectos en proceso aparecen soluciones tangibles. Una nanopartícula que prolonga la acción de un gel desinfectante hasta 24 horas. Otro proyecto en marcha aborda la minería urbana para recuperar metales preciosos de desechos electrónicos en la Ciudad de México. También hay iniciativas en biotecnología orientadas a la remediación de plásticos marinos, así como desarrollos alimentarios.
En los últimos diez años han participado cerca de 600 alumnos en programas de emprendimiento de la Facultad. En la edición más reciente hubo 28 alumnos. Actualmente, ocho iniciativas se hallan en alguna etapa de desarrollo.
El programa combina la formación técnica con el aprendizaje sobre riesgos empresariales. Flores destacó la importancia de una visión de largo plazo donde los emprendedores aprendan a prever contingencias y a construir continuidad operativa. “Hay que dar herramientas tecnológicas y de experiencia para que el estudiante cree un producto diferenciado en el mercado”, apuntó.
Por su parte, Dávila resaltó el perfil social de muchos alumnos de la UNAM, quienes orientan proyectos hacia comunidades de bajos recursos y problemas ambientales. Ambos interlocutores coincidieron en que la innovación debe transformarse en un producto o servicio que mejore la vida de alguien para ser aplicada.
La iniciativa también promueve la relación universidad-industria. Dávila pidió ampliar la escala del programa dentro de la Facultad, dado que la población estudiantil supera los 7 mil alumnos y el impacto actual abarca apenas decenas por edición.
Flores llamó a autoridades y al sector privado a facilitar políticas e incentivos que permitan reproducir este tipo de ecosistemas emprendedores a mayor escala.
La jornada de presentación concluirá con la exposición final de proyectos el 24 de enero en el Auditorio A de la Facultad de Química a las 9:30 de la mañana (hora local). Los organizadores invitan a la industria y a organismos interesados en incubar y financiar las iniciativas.