El Ministerio de las Comunicaciones de Brasil prevé ampliar, a lo largo de 2026, la cobertura 4G en más de 1,300 localidades remotas, con la posibilidad de incluir nuevas áreas que aún no han sido detalladas oficialmente. La iniciativa apunta a distritos, comunidades rurales y poblados alejados de los grandes centros urbanos, y debería beneficiar a cerca de 800,000 personas que hoy enfrentan limitaciones de conectividad.
La iniciativa se da en un contexto en el que, pese al avance acelerado del 5G, la tecnología móvil 4G aún concentra alrededor del 67% de los accesos móviles en Brasil: aproximadamente 180 millones de conexiones en 2025, según datos de la Anatel.
La expansión está alineada con las políticas públicas de telecomunicaciones y con las obligaciones asumidas en la subasta de 5G, que prevén el avance de la conectividad en regiones de baja atracción económica. Parte de la implementación se viabilizará mediante subastas inversas, un mecanismo en el que las operadoras compiten por la ejecución de los proyectos ofreciendo el menor valor de subsidio para atender cada localidad.
Además de ampliar el acceso a Internet, la expansión del 4G es considerada fundamental para viabilizar el uso de servicios públicos digitales, la educación a distancia, los medios de pago y otras aplicaciones que dependen de una conectividad estable.