Con el Mundial de la FIFA 2026 a la vuelta de la esquina, México se prepara para recibir 13 partidos en los estadios Azteca (que pasa a llamarse estadio Banorte), BBVA y Akron. Como parte de los requerimientos de la FIFA, el país busca llevar sus recintos hacia un modelo de estadios inteligentes, con conectividad de alta capacidad, experiencias inmersivas y operaciones digitalizadas.
Sin embargo, si se compara con Estados Unidos y Canadá, México evidencia una brecha tecnológica que marca tres velocidades distintas de transformación: mientras Estados Unidos y Canadá se mueven hacia la sofisticación y la transformación digital a largo plazo, México encara una carrera contrarreloj para alcanzar el nivel de cumplimiento y conectividad exigido por la FIFA.
México: modernización acelerada y enfoque en el cumplimiento
Los estadios Azteca (Ciudad de México), BBVA (Nuevo León) y Akron (Jalisco) encabezan una transformación que, aunque relevante, es esencialmente correctiva. México parte de una infraestructura menos madura y orienta sus inversiones a garantizar el cumplimiento básico en seguridad, capacidad de red y experiencia del aficionado.
El Estadio Azteca, emblema histórico del futbol mundial, atraviesa una remodelación de más de 3,000 millones de pesos que incluye sistemas de videovigilancia con más de 200 cámaras, pantallas LED y una nueva red WiFi de alta densidad.
Sin embargo, aún se evidencian tensiones entre la modernización y la realidad. El mantenimiento de opciones de pago en efectivo, en contraste con la tendencia cashless dominante en el resto de Norteamérica, refleja los retos de inclusión digital y adopción tecnológica en el país.
Los estadios BBVA y Akron muestran un panorama más prometedor: el primero destaca por su enfoque sostenible (tienen una certificación LEED Gold por edificación sustentable) y por servicios digitales como la app “Pa’ Tu Butaca”, mientras el segundo ha priorizado la conectividad de alta capacidad, clave para garantizar la transmisión y la seguridad operativa.
No obstante, el desafío más urgente para México radica en la capacidad de red. Mientras Estados Unidos despliega tecnología 5G en espectro mmWave y network slicing para segmentar y priorizar el tráfico crítico —como el VAR o las transmisiones en tiempo real—, los recintos mexicanos aún operan con una infraestructura que busca apenas cumplir los estándares mínimos de la FIFA.
Esto podría limitar la eficiencia de sus sistemas de seguridad y transmisión durante los picos de asistencia.
Madurez digital de los estadios de México rumbo al Mundial 2026

está en un proceso de transformación acelerada.

Estados Unidos: innovación y experiencias inmersivas
Mientras tanto, Estados Unidos se perfila como el líder indiscutible en digitalización. Sus estadios, como el MetLife, están siendo equipados con miles de antenas 5G DAS y compatibles con el espectro mmWave para manejar el tráfico de datos en eventos masivos.
Además, la IA y la biometría se integran en el control de acceso y la gestión de riesgos, con centros de operaciones en tiempo real que anticipan amenazas y optimizan flujos de entrada sin fricción.
Y más allá de la seguridad, la digitalización en EE. UU. busca habilitar nuevos modelos de negocios. La infraestructura de ultra-baja latencia ya permite ofrecer experiencias inmersivas en Realidad Aumentada y Virtual (RA/RV), contenido personalizado mediante Inteligencia Artificial Generativa y nuevas vías de monetización basadas en datos de los aficionados.
Canadá: resiliencia y sostenibilidad
Canadá apuesta por un modelo de innovación más equilibrado, donde la digitalización mejora la operación del evento y además deja un legado urbano y ambiental.
El BC Place en Vancouver cuenta con una red redundante de 10 Gbps, plataformas de autoservicio para concesiones y programas de sostenibilidad digital, como el sistema de vasos reutilizables con trazabilidad QR que ya ha alcanzado una tasa de retorno superior al 70%.
La visión canadiense, orientada a la eficiencia operacional y a la resiliencia de la infraestructura, busca asegurar beneficios duraderos para la infraestructura urbana más allá del torneo.

Brechas y oportunidades
México enfrenta especialmente tres brechas críticas en la digitalización de los estadios rumbo al Mundial 2026:
- Capacidad de red y latencia: sin un despliegue masivo de 5G y network slicing, la gestión de datos en tiempo real podría enfrentar congestiones.
- Interoperabilidad y ciberseguridad: el reto es integrar tecnología con los sistemas trinacionales de IA y monitoreo exigidos por la FIFA.
- Monetización post-evento: mientras EE. UU. y Canadá ya piensan en el retorno de inversión a largo plazo, México aún no define cómo convertir sus mejoras tecnológicas en un modelo de negocio sostenible para la industria deportiva y del entretenimiento.
Si bien el país ya tiene experiencia en la gestión de eventos deportivos masivos, el Mundial 2026 es una oportunidad para redefinir el estándar de los recintos deportivos nacionales.
El principal desafío para México es avanzar hacia un modelo más moderno e innovador de recintos deportivos, impulsando la conectividad, la adopción de pagos digitales y la inteligencia operacional en el sector deportivo y de espectáculos.
