En un contexto donde los datos se han vuelto el activo más valioso del siglo XXI, Brasil apunta a crear una estrategia nacional de Centros de Datos como parte de sus objetivos de soberanía digital.
La Agencia Nacional de Telecomunicaciones (Anatel) publicó el Libro Blanco sobre los Centros de Datos, un documento que redefine el papel de estas infraestructuras y coloca la soberanía tecnológica en el centro de la política digital del país.
De acuerdo con el informe, 60% de la carga digital brasileña se procesa fuera del territorio nacional, principalmente en Estados Unidos. Esto significa que una falla o restricción en esos centros extranjeros podría dejar inactivos servicios esenciales, desde el sistema bancario (Pix) hasta los registros médicos del SUS o las operaciones aéreas.
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Por ello, el documento destaca la urgencia de ampliar la capacidad nacional de procesamiento y almacenamiento, así como de establecer planes de contingencia sólidos, sobre todo considerando las exigencias de aplicaciones avanzadas como las relacionadas con 5G y la Inteligencia Artificial.
“Es imperativo asegurar que informaciones sensibles y servicios esenciales del país puedan ser almacenados y procesados en territorio nacional, bajo jurisdicción brasileña”, advierte el informe.
Brasil, líder regional de Centros de Datos
Brasil cuenta con 196 Data Centers actualmente, situándose en el primer lugar en la distribución de esta infraestructura a nivel de América Latina, seguido de México con 173 y Chile con 59.
Distribución de Centros de Datos en Brasil

En el tablero mundial, el líder absoluto es Estados Unidos con 5,426 Centros de Datos. Le siguen Alemania (529), Reino Unido (523) y China (449).
La Anatel señala en su informe que el mercado de Centros de Datos en el país está experimentando una expansión acelerada, pues se estima que las inversiones alcanzarán los 3,500 millones de dólares al año en Brasil.
Para 2029, el mercado de Centros de Datos en Brasil podría alcanzar los 1,210 MW con una tasa de crecimiento anual compuesta del 10.17 % anual, y se estima que alcance ingresos por coubicación por 3,504 millones de dólares.
Aunado a ello, el ecosistema digital, que incluye Centros de Datos, representa aproximadamente 6.5% del PIB nacional, lo que evidencia la relevancia de la digitalización en la economía brasileña.
Data Centers como infraestructura estratégica
Hoy en día, los Data Centers y la computación en la Nube son activos estratégicos del ecosistema digital y esenciales para la economía y la sociedad conectada, debido a que sustentan prácticamente todas las actividades modernas.
En ese escenario, la Agencia propone reconocer formalmente los Data Centers como infraestructura crítica —al nivel de la energía o el transporte—, integrándolos en la planificación de seguridad nacional.
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Además, el regulador busca descentralizar la infraestructura, hoy concentrada en São Paulo y Río de Janeiro, y promover polos tecnológicos en otras regiones, reduciendo la latencia y fortaleciendo la resiliencia digital del país.
Política nacional y nuevo régimen fiscal
El White Paper también detalla las bases del Régimen Especial de Tributación para Servicios de Centros de Datos (Redata), un instrumento fiscal creado en 2025 para estimular la instalación y expansión de Data Centers en Brasil.
El plan combina incentivos económicos y compromisos ambientales: las empresas beneficiadas deberán usar energía limpia, destinar al menos 10% de su capacidad al mercado interno y reinvertir el 2% en innovación local.
Con esta medida, el gobierno estima atraer 2 billones de reales en inversiones en 10 años, cuadruplicando la capacidad de procesamiento del país –de 800 MW a 3 GW– e impulsando su papel en la economía digital latinoamericana.
Inteligencia regulatoria y transparencia
Otra iniciativa clave que contempla el Libro blanco es la creación de un dashboard nacional de Data Centers, una plataforma que permitirá mapear, monitorear y analizar las infraestructuras del país en tiempo real.
El sistema busca ofrecer transparencia, identificar vulnerabilidades y orientar decisiones basadas en evidencia. “Se trata de una iniciativa ―indica el documento― que combina rigor técnico con visión estratégica, alineada a las mejores prácticas internacionales”.