REDATA 2025: soberanía digital y sostenibilidad como política de estado
Vitor Menezes | Abogado y consultor
Brasil vive un momento decisivo en la construcción de su economía digital. La edición de la Medida Provisoria nº 1.318/2025, que creó el Régimen Especial de Tributación para Servicios de Data Center (REDATA), inaugura un marco regulatorio que va más allá de la desgravación fiscal.
El régimen combina incentivos tributarios relevantes con obligaciones de innovación, sostenibilidad y desconcentración regional, transformándose en una verdadera política de Estado orientada a la soberanía digital.
La importancia del contexto
La dependencia brasileña de servicios digitales extranjeros fue uno de los factores que motivaron la creación del REDATA. Hoy, apenas 40% de las cargas digitales nacionales se procesan en territorio brasileño. Esto significa que la mayor parte de la información generada en el país cruza fronteras para almacenarse o procesarse en Data Centers en el exterior.
Este escenario trae consecuencias económicas, estratégicas e industriales. En el plano económico, la contratación de servicios digitales en el exterior amplía el déficit de la balanza de servicios, que en 2024 superó los 7 mil millones de dólares, gran parte vinculada al almacenamiento y procesamiento de datos.
“El REDATA no es sólo una desgravación fiscal, es una política de Estado orientada a la soberanía digital.”
En el plano estratégico, la dependencia tecnológica debilita la autonomía del Estado en áreas críticas como ciberseguridad, Inteligencia Artificial y gestión de información sensible. En el plano industrial, la falta de infraestructura local limita el desarrollo de la cadena productiva nacional y reduce la competitividad de Brasil en la economía 4.0.
Es en este contexto que surge el REDATA, vinculado a la Política Nacional de Data Centers (PNDC) y a la Nueva Industria Brasil (NIB), especialmente a la Misión 4, dedicada a la transformación digital. El programa reconoce los Data Centers como infraestructuras críticas, comparables a puertos, aeropuertos y plantas energéticas, sin las cuales no es posible sostener la creciente digitalización de la economía y la sociedad.
Beneficios fiscales condicionados
El régimen concede suspensión de PIS/Pasep, Cofins, IPI e Impuesto de Importación sobre adquisiciones e importaciones de bienes de TIC destinados a Data Centers. La técnica elegida —suspensión con posterior conversión en alícuota cero— lo distingue de los regímenes tradicionales.
Aquí, los tributos sólo se desgravarán efectivamente cuando la empresa demuestre el cumplimiento de las contrapartidas, ya sea mediante la incorporación de los bienes al activo fijo, o mediante la entrega de los productos a una empresa habilitada, en el caso de proveedores co-habilitados.
Por efecto de la Reforma Tributaria, la validez de los incentivos tiene plazos distintos. Para PIS, Cofins e IPI, los efectos terminan el 31 de diciembre de 2026, último año de vigencia de estos tributos. Los beneficios vinculados al Impuesto de Importación, en cambio, se extienden por cinco años, hasta 2030, ofreciendo un horizonte mayor para las inversiones de mediano plazo.
Obligaciones y contrapartidas
El diferencial del REDATA está en el conjunto de obligaciones impuestas a las empresas. Entre las principales se destacan:
- Destinar 10% de la capacidad instalada de los Data Centers al mercado interno, ya sea mediante comercialización, cesión gratuita a organismos públicos e ICTs, o alternativamente, mediante un aporte adicional de 10% en I+D.
- Invertir 2% del valor de los bienes incentivados en investigación, desarrollo e innovación, en proyectos prioritarios para la economía digital, en asociación con universidades, ICTs o fondos privados.
- Utilizar 100% de energía limpia o renovable en las operaciones, vinculando la expansión de la infraestructura digital a la transición energética.
- Cumplir el Índice de Eficiencia Hídrica (WUE) ≤ 0,05 L/kWh, estándar avanzado que obliga a adoptar tecnologías modernas de refrigeración para minimizar el consumo de agua.
Estas obligaciones alinean Brasil con las tendencias internacionales de digitalización sostenible. Países como Alemania, Estados Unidos y Japón ya aplican metas ambientales para Data Centers, pero pocos imponen parámetros tan exigentes como los del REDATA.
“Brasil apuesta por una infraestructura digital sostenible, donde los Data Centers serán tan estratégicos como puertos o plantas energéticas.”
Desconcentración regional e I+D
Otro punto innovador es el estímulo a la desconcentración geográfica. Los proyectos en las regiones norte, nordeste y centro-oeste cuentan con una reducción de 20% en las contrapartidas, pasando a exigir sólo 8% de capacidad para el mercado interno y 1.6% de inversión en I+D. Además, la norma obliga a todas las empresas beneficiadas a destinar 40% de los recursos de I+D en estas regiones.
La medida combina incentivo y redistribución, atrayendo inversiones a zonas menos desarrolladas y fomentando la creación de nuevos polos de innovación tecnológica fuera del eje sur-sudeste.
Penalidades y gobernanza
Para garantizar el cumplimiento, el régimen prevé sanciones severas. El incumplimiento implica la pérdida inmediata de los beneficios y la obligación de pagar los tributos suspendidos con intereses y multas. Si la irregularidad persiste más de 180 días, la empresa pierde la habilitación y queda impedida de regresar al régimen por dos años.
La gobernanza es compartida entre el MDIC y el Ministerio de Hacienda, correspondiendo a la Receita Federal analizar solicitudes y fiscalizar. Auditorías independientes refuerzan el control, garantizando transparencia.
Impactos esperados
El MDIC estima que el REDATA puede atraer hasta 2 billones de reales en inversiones en diez años, con generación de miles de empleos calificados. Además, busca reducir la dependencia externa, aumentando la proporción de datos procesados en Brasil y fortaleciendo la soberanía digital.
En el plano ambiental, el régimen coloca Brasil como referente global en infraestructura digital sostenible, al exigir metas ambientales avanzadas como condición para los incentivos. En el plano estratégico, permite que el país se convierta en hub regional de Data Centers, proveyendo servicios a toda América Latina.
“El REDATA inaugura un nuevo pacto entre Estado y sector privado, donde los incentivos se ganan con innovación, sostenibilidad y desarrollo regional.”
Desafíos de implementación
El éxito del REDATA dependerá de superar desafíos clave. Los altos estándares ambientales pueden limitar la adhesión de empresas incapaces de alcanzarlos en el corto plazo. La necesidad de reglamentación detallada puede generar inseguridad jurídica. Además, la validez temporal de algunos beneficios hasta 2026 puede afectar la previsibilidad.
Será crucial coordinar el régimen con políticas estatales y municipales, ya que tributos como el ICMS e ISS no fueron incluidos. La falta de incentivos en el ámbito subnacional podría reducir la competitividad frente a otros países.
¿Hacia dónde vamos?
El REDATA representa un cambio de paradigma en la formulación de políticas tributarias en Brasil. Más que reducir costos, establece un pacto regulatorio entre Estado y sector privado, condicionando incentivos a compromisos de sostenibilidad, innovación y desarrollo regional.
Si se implementa correctamente, puede consolidar Brasil como protagonista en la economía digital global, fortaleciendo su soberanía tecnológica y proyectándolo como un líder en digitalización sostenible. El gran desafío será transformar esta promesa normativa ambiciosa en resultados concretos que marquen una nueva fase de desarrollo nacional.


