Excélsior José Yuste
El escándalo se desató por el fondo de inversión Elliott Management, que al adquirir una participación mínima de AT%, de inmediato tuvo acceso a los números y opinó: debe venderse la operación de telefonía móvil en México, por la que AT&T ha invertido más de 7 mil millones de dólares.
EL RUIDO DE ELLIOT MANAGEMENT
El fondo Elliott Management, fondo internacional que invirtió 3,200 millones de dólares para comprar el 1.1% de AT&T, no está de acuerdo en mantener dos tipos de negocios: DirecTV, por el que AT&T invirtió 49 mil millones de dólares, y los negocios en América Latina, en particular la posición en México.
AT&T, presidida a nivel mundial por Randall Stephenson, entró en México con la reforma en telecomunicaciones, pensando en crecer rápidamente bajo las nuevas reglas de competencia.
A la fecha, AT&T México ya cuenta con más del 15% del mercado mexicano, pero quiere crecer más rápido e, incluso en nuestro país ha solicitado subirse a la red de fibra óptica del cableado de Telmex, en lugar de hacer una propia. AT&T México ha explicado que no tiene caso la construcción de una red redundante cuando Telmex la tiene. Sin embargo, Telmex dice que AT&T debe construir la propia, tal y como lo prometió.
AT&T, DECISIONES CLAVE
Lo cierto, AT&T entró fuerte al mercado mexicano comprando Nextel, Iusacell y Unefon. Para la nueva competencia 5G, deberá tomar decisiones fuertes. Y resistir el ruido de inversionistas como Elliott Management, quien de plano dijo: “A pesar de los más de 4 mil millones de dólares en fusiones y adquisiciones, y una cantidad aún mayor comprometida con la inversión continua, las operaciones inalámbricas de AT&T en México siguen sin ser rentables y están por debajo de las expectativas…”.
Está claro, AT&T quiere crecer más en México, trae inversionistas encima y deberá tomar decisiones fuertes. Lo que no parece creíble es… su venta.