AMD y Nvidia tendrán que compartir sus ingresos de China con el gobierno estadounidense

En un acuerdo sin precedentes, que ha generado controversia y preocupación entre expertos de ciberseguridad, los principales fabricantes de aceleradores y chips para Inteligencia Artificial (IA), Nvidia y AMD, habrían acordado pagar el 15% de sus ingresos en China al gobierno estadounidense a cambio de licencias de exportación para vender chips avanzados en el país asiático.

El acuerdo, primero reportado por The Financial Times, se centra principalmente en el chip H20 de Nvidia y el chip MI308 de AMD, ambos diseñados específicamente para cumplir con los requisitos de exportación a China. Estos chips se habían enfrentado previamente a restricciones de exportación del gobierno estadounidense que acusaba al gobierno chino de usar esta infraestructura para ampliar sus capacidades militares.

Según fuentes familiarizadas con las negociaciones citadas por el medio, el acuerdo permitiría a AMD y Nvidia obtener nuevas licencias de exportación, aunque el gobierno no ha decidido aún qué va a hacer con el dinero recaudado, ni cuándo o cómo se implementaría.

El acuerdo sería el más reciente intento de Trump por incrementar la recaudación fiscal proveniente del sector tecnológico. La semana pasada amenazó que impondría aranceles del 100% a la importación de tecnología, para posteriormente anunciar que Apple estaría exento de esta tasa, al comprometerse con una inversión de 600,000 millones de dólares para ampliar su capacidad de fabricación de iPhone en Estados Unidos.

Por otro lado, apunta a un cambio de rumbo impulsado desde la administración Trump para controlar la exportación de tecnología, desde un enfoque poco flexible basado en riesgos a la posible negociación de la oportunidad económica. El acuerdo ha llamado la atención de expertos, al cuestionar la lógica del gobierno de intentar monetizar preocupaciones de ciberseguridad, sobre cuál podría ser el alcance de esta nueva política o si se extendería a otros productos y servicios restringidos actualmente para otros mercados y naciones rivales.

Anteriormente, fabricantes como Nvidia habían criticado duramente la política del gobierno estadounidense al imponer múltiples restricciones para la exportación de infraestructura a países como China, al acusar que estas no habían cumplido los objetivos de frenar el desarrollo de IA en el país asiático, y simplemente limitaban la disponibilidad de tecnología estadounidense para el resto del mundo.

Hace un par de semanas, Nvidia logró restituir los permisos de exportación de su chip H20 a China, al haberse registrado avances en los procesos de negociación entre Estados Unidos y China por un nuevo acuerdo comercial.

Para ambas empresas, las implicaciones financieras son significativas, ya que les permitiría acceder nuevamente a un mercado crucial en pleno crecimiento y con alta demanda por nuevas soluciones de IA. Aunque el acuerdo podría afectar los márgenes de beneficio, las empresas podrían acceder al pago de un nuevo impuesto a costa de mantener acceso al mercado chino, donde competidores locales como Huawei han mostrado avances significativos en el desarrollo de chips para IA.

Sobre la posible compartición de ingresos, Nvidia no negó ni confirmó el acuerdo, y se limitó a señalar que la compañía sigue “las normas que el gobierno estadounidense establece para nuestra participación en los mercados mundiales”, según cita Reuters.

“Aunque no hemos enviado H20 a China durante meses, esperamos que las normas de control de las exportaciones permitan a Estados Unidos competir en China y en todo el mundo”, añadió el portavoz.

AMD tampoco negó o confirmó el acuerdo, según The Financial Times. La compañía indicó que sus permisos de exportación habían sido restablecidos, y afirmó que estos “se adherían a las leyes y políticas de exportación de EE. UU. en sus operaciones globales”.

También se han apuntado a contradicciones legales sobre el potencial acuerdo, ya que la Constitución de EE. UU. prohíbe los impuestos a la exportación. Sin embargo, según Reuters, esta cláusula se limita a impuestos y tarifas, pero no al precio final ofrecido a los usuarios.