Se dice que la regulación frena la innovación, sobre todo cuando un desarrollo tecnológico está en su etapa temprana. Y sí, en muchos casos es una premisa real, sin embargo, está claro que a veces el ser humano puede comportarse de la manera más irracional y primitiva al utilizar una tecnología, en este caso la Inteligencia Artificial (IA).
Elon Musk es un ser humano peligroso con mucho poder. El fin de semana pasado, el dueño de X hizo el anuncio de una actualización de Grok, su chatbot con Inteligencia Artificial, y dijo que la “mejora” la iban a notar sus usuarios.
Este anuncio lo hizo en el contexto de la celebración del 4 de julio, al mismo tiempo que anunció la creación de America Party, su nuevo partido político, resultado de su hambre desmedida de poder.
Elon Musk tiene una ideología e intereses personales y políticos muy claros. Es un tipo radical, extremista y caprichoso con una fortuna de casi 400 mil millones de dólares (y creciendo); un tipo que quiere colonizar Marte, pero también la Tierra.
Incluso antes del boom de la Inteligencia Artificial generativa, Elon Musk decidió cambiar el algoritmo de X para que viéramos en nuestro feed lo que él quería que tuviéramos, y no la información que nos interesa. ¿Quién de ustedes ve cada vez menos lo que ustedes quieren ver y ahora su feed está lleno de violencia, pornografía y publicaciones de personas, empresas y gobiernos que no te interesan?
Durante el proceso electoral en el que Donald Trump le ganó a Kamala Harris, la Universidad Complutense de Madrid hizo un seguimiento de las redes sociales a través de su Observatorio Complutense de Desinformación, en el que detectaron información falsa, narrativas hostiles, así como bloqueos o interferencia de información durante el proceso electoral estadounidense.
¿Quién estuvo detrás de ello? Sí, Elon Musk, quien se convertiría en el flamante titular del Departamento de Eficiencia Gubernamental de Donald Trump cuando éste ascendió al poder.
La Inteligencia Artificial puede ser el gran desarrollo tecnológico de los últimos tiempos de la humanidad, pero también puede ser el arma más peligrosa para el ser humano, sobre todo si detrás de su desarrollo hay personas como Elon Musk.
Tras la actualización de Grok que anunció Musk, el chatbot con IA lanzó una serie de respuestas a cuestionamientos de usuarios, que elogian a Hitler, que invitaban a la violencia, e incluso insultos a líderes como el presidente de Turquía a quien calificó como “serpiente”.
No debemos olvidar que aunque la IA tenga características como una supuesta autonomía, detrás hay personas de carne y hueso programándola para que ésta actúe de determinada manera.
La IA es inteligente porque va aprendiendo de toda la actividad de los usuarios en general, y del usuario en particular. Aprende que te gusta tal comida, que visitas ciertos lugares, que tienes mascotas, que prefieres comprar en cierto ecommerce o establecimiento, que estás de acuerdo con tal político y en desacuerdo con otros, que votaste por ese candidato o candidata.
Pero también la IA tiene sesgos, tiene lo que llaman “alucinaciones”, tiene una programación hecha a la medida de un poderoso detrás, como es el caso de Elon Musk.
Habrá que tomar en cuenta todas estas cosas para definir si la Inteligencia Artificial debe o no ser regulada, pues por más que se ponga por delante la innovación, acciones como las que les describo con personajes como Musk, más que un avance, suena a un retroceso a los deseos más primitivos de una sola persona.
Por cierto, Linda Yaccarino, CEO de X, renunció a su puesto el miércoles tras el escándalo por Grok.
¿Ustedes qué piensan?
Nos leemos en la siguiente #BigTech