Un juez federal de la Corte de Distrito de Nueva Jersey rechazó la solicitud de Apple para desestimar una demanda del gobierno de Estados Unidos, en la que se acusa a la compañía de prácticas monopólicas. Según la demanda, Apple ha incurrido en prácticas como evitar la interoperabilidad de plataformas, lo que implica barreras ilegales para proteger al iPhone de la competencia y aumentar sus márgenes de beneficio.
El dictamen de 33 páginas del juez federal Xavier Neals, de Nueva Jersey, determinó que se podrá proceder con la demanda antimonopolio que el Departamento de Justicia (DoJ) y 20 estados de la unión americana presentaron contra Apple hace 15 meses. Según la decisión del juez, el juicio podría realizarse en el 2027.
La demanda acusa que Apple perjudica la competencia al restringir ciertas tecnologías multiplataforma que facilitarían a los consumidores y desarrolladores la compra y el desarrollo de productos para dispositivos ajenos al ecosistema de Apple. Estas restricciones afectan a cinco categorías clave: superaplicaciones, aplicaciones de streaming en la Nube, mensajería de texto, relojes inteligentes y monederos digitales.
“La Demanda Enmendada alega que Apple mantiene una cuota de mercado del 65% en el mercado de teléfonos inteligentes y del 70% en el mercado de teléfonos inteligentes de alto rendimiento, que impuso varias barreras de entrada y ha incurrido en conductas anticompetitivas. En esta etapa, el Tribunal considera que los demandantes han alegado suficientemente una probabilidad peligrosa de alcanzar poder de monopolio”, señala el documento.
Según el documento publicado por la Corte, Apple había intentado desestimar la demanda al alegar que los demandantes no demostraron conducta excluyente o efectos anticompetitivos, que la demanda no prueba la intención específica de Apple de monopolizar o una probabilidad peligrosa de lograrlo, y que los estados demandantes carecen de legitimación para presentar sus demandas.
Sin embargo, el juez desestimó cada uno de estos alegatos de la compañía, al considerar que había pruebas suficientes para demostrar las prácticas anticompetitivas de Apple, a la vez que los estados sí contaban con interés y facultades para participar en juicios antimonopolio.
El documento desglosa el comportamiento o las prácticas monopólicas en las que incurrió Apple en cada uno de los mercados señalados:
- En el caso de las superaplicaciones, los demandantes acusan que las guías de la AppStore de Apple han impedido a desarrolladores ampliar la oferta de este segmento, incluyendo bloquear el acceso a otros métodos de pago.
- En las aplicaciones de streaming como los videojuegos, Apple ha impuesto “onerosos” requerimientos a los desarrolladores, como presentar cada aplicación para su aprobación a desarrolladores y evitar que se ofrezca el servicio de streaming de forma nativa.
- En el mercado de aplicaciones de mensajería, la compañía de Cupertino también ha evitado que los desarrolladores presenten aplicaciones competitivas de mensajería interoperables, además de prohibir el uso de nuevas características cuando los mensajes provienen de otros teléfonos.
- Los demandantes también señalan que Apple ha usado el Apple Watch para evitar que los usuarios busquen alternativas diferentes al iPhone, al evitar que el reloj inteligente sea compatible con otros dispositivos, así como degradar las funcionalidades de relojes de otros ecosistemas.
- Finalmente, en el caso de los monederos digitales, la demanda acusa que Apple previene a la competencia como bancos, sistemas de pago o comerciantes de utilizar las características NFC del iPhone y, por tanto, obligar a los usuarios al uso de Apple Pay como su única alternativa.
En una declaración realizada este lunes 30 de junio, Apple reiteró su postura de que el caso del Departamento de Justicia “es erróneo en cuanto a los hechos y la ley, y seguiremos luchando enérgicamente contra él en los tribunales”.
La semana pasada, Apple también anunció la introducción de nuevas características a su AppStore para cumplir con las disposiciones de la Ley de Mercados Digitales de la Unión Europea, entre ellas, facilitar a desarrolladores incluir sistemas de pago de terceros, y mayor flexibilidad sobre el lenguaje utilizado para ofertas y promociones.