Las consecuencias ocultas tras la explosión “Ghibli” en ChatGPT

Explosión de arte estilo “Ghibli” con IA dispara el uso de ChatGPT y pone a prueba sus servidores, mientras crece la preocupación por el consumo de agua.

El entusiasmo por generar imágenes con la estética del célebre Studio Ghibli mediante ChatGPT ha impulsado un crecimiento sin precedentes en el uso de los servidores de esta herramienta.

La viralización de estas creaciones de la Inteligencia Artificial (IA) ha provocado dificultades técnicas y la restricción temporal de la función.

Desde distintos rincones del mundo, internautas inundaron las redes sociales con ilustraciones inspiradas en el estilo característico de las películas de Ghibli.

De acuerdo con la firma de análisis de mercado Similarweb, el número de usuarios activos semanales de ChatGPT superó los 150 millones por primera vez en lo que va del año.

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Sam Altman, CEO de OpenAI, reveló que la compañía sumó un millón de usuarios en sólo una hora, comparándolo con el crecimiento inicial de la herramienta, cuando alcanzó esa cifra en cinco días.

Datos de SensorTower indican que el servicio registró cifras récord en cantidad de usuarios activos, ingresos por suscripciones dentro de la aplicación y descargas, tras la actualización de su modelo GPT-4o con capacidades avanzadas de generación de imágenes.

En la última semana, las descargas globales de la app y los usuarios activos semanales aumentaron 11 por ciento y 5 por ciento, respectivamente, mientras que los ingresos por compras dentro de la aplicación crecieron 6 por ciento.

Sin embargo, el incremento repentino de tráfico ha afectado la estabilidad del chatbot, provocando errores y caídas del servicio en algunas ocasiones.

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El impacto ambiental por el efecto “Ghibli”

Pero más allá de los problemas técnicos, esta explosión en el uso de IA ha reavivado el debate sobre el impacto ambiental de estas tecnologías.

Investigaciones señalan que los grandes modelos de Inteligencia Artificial requieren enormes cantidades de agua para su funcionamiento, especialmente durante el entrenamiento y la generación de contenido.

Shaolei Ren, profesor asociado de Ingeniería Eléctrica e Informática en la Universidad de California, ha explicado públicamente que los modelos de IA se ejecutan en servidores con múltiples unidades de procesamiento gráfico (GPU), las cuales consumen tanta energía como una vivienda promedio.

Y aunque los avances en eficiencia han reducido el gasto, el consumo sigue siendo significativo.

OpenAI no publica información detallada sobre el agua que utiliza en sus operaciones, pero estimaciones de un estudio conjunto entre la Universidad de California y la Universidad de Texas sugieren que ChatGPT-3, por ejemplo, necesita medio litro de agua por cada 10-50 consultas simples. La versión más reciente, GPT-4, al ser más avanzada y robusta, probablemente tenga un consumo aún mayor.