El Economista Eduardo Ortega
El acuerdo entre Francia y EEUU, pactado durante la reciente reunión del G7 en Biarritz, para enterrar el hacha de guerra a cuenta del impuesto a los servicios digitales, es decir, la tasa Google, ha hecho que al Gobierno en funciones de Pedro Sánchez se le dibuje un sonrisa. Fuentes gubernamentales y también del PSOE lo valoran como una muy buena noticia, ya que sienta un precedente que permitirá que el tributo se extienda al resto de los países sin temor a las contramedidas de Donald Trump. Por ello, se plantean darle una vuelta a la tasa Google patria, para hacerla todavía más parecida a la fórmula gala y aplacar así las protestas que por los canales diplomáticos la Casa Blanca ya había hecho llegar a Moncloa este verano.