Los tres principales retos que enfrenta la industria aeroespacial en México son: la normatividad, el desarrollo de talento y el déficit de infraestructura, expuso Mario Arreola, durante su participación en el reciente Congreso Aeroespacial Mexicano “Personas Espaciales”.
En el panel ‘La importancia del espacio para el futuro de México’, el director de Divulgación de la Ciencia y Tecnología Espacial de la Agencia Espacial Mexicana (AEM) recalcó que el marco normativo es “muy importante, porque son las reglas del juego”; mientras que es importante desarrollar infraestructura propia y capacidades a través de laboratorios y talleres para lograr la soberanía tecnológica.
Cambio tecnológico, constante: el futuro es ahora
La tecnología está cambiando día con día, reforzó Arreola, quien explicó que los proyectos espaciales son de largo plazo, hay algunos que toman 20 años.
El futuro es presente, secundó Gustavo Cabrera, representante de México ante la Agencia Latinoamericana y Caribeña del Espacio (ALCE): “la Inteligencia Artificial no está esperando 10 años, está actuando ya”. Por ello, exhortó a aprender y trasmitir en el escenario presente-futuro: tomar las decisiones ahora, ya que todos tenemos oportunidad. “El éxito del presente futuro está en que todos nos desarrollemos”, aseveró, y exhortó a no ser consumistas, sino creadores y creativos.
Cabrera coincidió en la necesidad de formar el talento humano de manera diferente y dejar de pensar en escenarios limitados. ‘Pensemos cosas grandes’ para crecer profesionalmente, exhortó. Mientras que Arreola remarcó, sobre todo, la formación de la capacidad humana y tecnológica, la inversión en Investigación y Desarrollo (I+D) y la transferencia tecnológica.
Plataforma de lanzamiento y nuevos desafíos
Gustavo Cabrera dijo que la idea que se tiene de una plataforma de lanzamiento en el imaginario colectivo es la de Cabo Cañaveral; sin embargo, advirtió que ese fue el fruto de una época: “Vamos evolucionando y tenemos que ir a la par de la infraestructura; la tecnología se ha modernizado”, y recalcó que es sólo el escenario y se requieren los ingenieros de ignición, combustión, lanzamiento, órbita y procesamiento de datos. “La tecnología es una herramienta que sirve para desarrollar el pensamiento y el conocimiento”, enfatizó.
Mario Arreola señaló que aquí se aúna un doble reto económico y tecnológico de encontrar un sitio adecuado que tiene que estar en la costa, debido a las restricciones que tiene de no pasar por arriba de ninguna ciudad, e incluso puede lanzarse desde barcos, por lo que México tiene mucho litoral para poderlo hacer.
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Arreola llamó a ver cómo y dónde empezamos y hacia dónde vamos; si a la Luna, Marte y si, por ejemplo, los satélites son de órbita baja o geoestacionaria. “Todo lo que llevemos a Marte lo tenemos que probar primero en la Luna”, advirtió Arreola, quien dijo que la tecnología actual, intercambio químico energético, data de los años 60, por lo que hay que desarrollar nuevas formas de combustión y nuevos combustibles.
Otros dos grandes desafíos de la astronáutica contemporánea son: cómo producimos nuestro alimento en el espacio y cómo nos protegemos de la radiación cósmica, como a través de un blindaje electromagnético que deflecta las partículas que vienen del Sol.
Ecosistema y colaboración internacional, básicos
Cabrera remarcó el uso del espacio como un asistente del desarrollo tecnológico de México. Destacó el ecosistema de soluciones para poder vivir mejor, en el que se involucran todos los sectores, bajo la articulación de la Agencia Espacial Mexicana.
Luego añadió que la cooperación internacional es básica, pero advirtió que de los 33 países que conforman América Latina y el Caribe, muy pocos cuentan con una agencia gubernamental del espacio. El resto tiene una mínima o nula infraestructura, lo que lo pone en desventaja con los demás países.
Por ello, dijo, el desafío estriba en cómo aprovechamos la tecnología y un caso de uso son los avisos preventivos de huracanes gracias a los satélites y ser parte del desarrollo tecnológico. “Como región hablamos un solo idioma, que es la tecnología”, y conminó a que, en este permanente evolucionar, “no se queden por comodidad en un estadio de conocimiento”.
Finalmente, Arreola hizo referencia a instrumentos internacionales, como el acuerdo de Artemisa de la NASA, del que México es signatario, e invitó a participar en eventos globales como la Semana Mundial del Espacio y el Congreso Internacional de Astronáutica.
Aeronáutica, consolidada; oportunidad tecnológica
En cuanto a la dicotomía entre la aeronáutica y el espacio, Luis Lizcano, presidente de la Federación Mexicana de la Industria Aeroespacial (FEMIA), señaló que hace 20 años no existía la industria aeronáutica en México, ya que tan sólo exportaba mil 300 mdd; sin embargo, dijo que ahora está bien consolidada, porque exporta 12 mil mdd y genera más de 65 mil empleos directos.
Benjamín Najar, director ejecutivo de Thrusters Unlimited Space, coincidió en que el sector aeronáutico está ‘al día’, dado que ya se fabrican motores e incluso helicópteros y aviones completos en el país; no obstante, aún falta apostar más por el espacio.
“En el campo tecnológico va a haber una gran oportunidad”, anticipó, y dijo que habrá ‘tremendas oportunidades startups’; aunque el desafío es prepararse para esto.
“Tenemos que pensar en innovación”, exhortó, y citó como ejemplos las cámaras de combustión. Por último, destacó que Thrusters, una ‘empresa mexicana de mexicanos’, ya tiene dos satélites que, a fin de cuentas, son ‘naves espaciales automatizadas’.
Gustavo Medina Tanco, creador y actual jefe del Laboratorio de Instrumentación Espacial (LINX), coincidió en que la industria del espacio se encuentra en una etapa inicial en México, y señaló que el reto es bajar el costo de acceder a esas tecnologías. Al ser una industria de escala y que depende de las cadenas de suministro, hay que reciclar lo que se ha hecho en la aeronáutica, para expandirlo y llevarlo al espacio. “Lo importante es el recurso humano”, enfatizó, y destacó como una fortaleza la buena educación en carreras STEM que hay en el país.