La banca panameña se mantiene robusta. Sus depósitos y activos han crecido sostenidamente entre 2019 y 2023, a pesar de la pandemia, que si bien estancó la actividad en 2020, no representó un frenazo a mediano ni largo plazo.
Sin embargo, como todas las industrias, la banca no escapa de los retos de la nueva era pospandemia. Entre ellos está pulir el perfil de riesgo de las micro, pequeñas y medianas empresas (Mipymes) que en Panamá es alto. Esto se debe a que los emprendedores representan un mayor riesgo en su perfil de prestatarios, a diferencia del sector asalariado y del gran empresa, cuya actividad tiene mayores garantías en el tiempo.
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