El futuro está en el cielo

Reforma Clara Luz Álvarez

Para erradicar la brecha digital es indispensable incorporar la comunicación vía satélite. El futuro desarrollo de las telecomunicaciones, la obtención de información relevante (p. ej. cambio climático, prevención de desastres), las comunicaciones en situaciones de emergencia y mucho más dependen de los sistemas satelitales.

El precio de la tecnología ha bajado, los inconvenientes de la latencia (retardo en la comunicación) se han disminuido con la incorporación de satélites en órbita baja y media (Low Earth Orbit y Medium Earth Orbit), el ancho de banda se ha incrementado (p. ej. HTS, High-throughput Satellite), existen nuevas técnicas para el reuso de frecuencias, corporaciones están lanzando cientos de satélites para dar banda ancha de baja latencia (p. ej. Starlink de SpaceX fundada por Elon Musk), etcétera.

México fue uno de los primeros países en vías de desarrollo en colocar satélites en el espacio en 1985 con el Morelos 1 y Morelos 2, pero hoy está relegado en materia satelital. ¿Qué ha fallado? El primer paso es hacer preguntas y comparativos para encontrar respuestas y soluciones.

¿Por qué si el trámite ante la Unión Internacional de Telecomunicaciones (UIT) es igual de complejo para México y para Brasil, Brasil cuenta con 16 satélites en posiciones en la órbita geoestacionaria bajo su bandera y México sólo seis? ¿Por qué no ha despertado interés si el marco jurídico mexicano prevé que los particulares, a través de la Secretaría de Infraestructura, Comunicaciones y Transportes (SICT) con la colaboración del Instituto Federal de Telecomunicaciones (IFT), obtengan el derecho de tener posiciones orbitales ante la UIT?

¿Por qué si México y Brasil han realizado licitaciones para otorgar concesiones para colocar satélites en la órbita geoestacionaria las brasileñas han sido exitosas y las mexicanas un fracaso? México ha hecho cinco licitaciones en este siglo, cuatro fueron declaradas desiertas porque nadie participó y sólo una licitación logró adjudicarse en 2004 al único interesado, mientras que Brasil ha realizado al menos siete licitaciones y en la última adjudicó cuatro posiciones en la órbita geoestacionaria. Si México permite 100% de inversión extranjera, ¿por qué ningún consorcio pudo formarse entre operadores globales y empresas mexicanas como fue el caso de Hispasat (española) y Oi (brasileña) en la última licitación en Brasil?

¿Por qué América Móvil, que dirige Daniel Hajj, decidió invertir en la industria satelital en Brasil en lugar de México a través de la constelación StarOne que cuenta con cinco satélites? Si la competencia en materia satelital es global, ¿por qué México no es atractivo?

Los marcos jurídicos de países comparables presentan similitudes, siendo una diferencia la existencia en México de lo que se conoce como la reserva de Estado que viene de la época en que se privatizó Satélites Mexicanos (Sat-mex), en 1997, y que hoy está prevista en la Ley Federal de Telecomunicaciones y Radiodifusión.

La reserva de Estado es capacidad que los operadores satelitales deben poner a disposición de la SICT para que sea utilizada para seguridad nacional, servicios de carácter social y demás necesidades de gobierno. Esta reserva es independiente de la existencia del Sistema Satelital Mexicano (Mexsat) que tiene dos satélites en funcionamiento (Bicentenario y Morelos 3). Si bien la reserva de Estado se establece para satélites mexicanos y extranjeros, la disparidad en perjuicio de los mexicanos puede ser un desincentivo para la inversión y florecimiento de una industria satelital mexicana.

La política de comunicación vía satélite requiere diseñarse con una participación efectiva de la Agencia Espacial Mexicana, dirigida por Salvador Landeros; del IFT, que preside Javier Juárez; del Organismo Promotor de Inversiones en Telecomunicaciones (Promtel), a cargo de María de Lourdes Coss, y del sector académico, privado y social. México hoy tiene la oportunidad de recuperar el tiempo perdido y … ¡subir al cielo!

Investigadora de la Universidad Panamericana

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