Los gobiernos, las instituciones financieras y las fuerzas del orden público están adoptando la tecnología blockchain, más que nunca para atender diversos casos de seguridad pública. De hecho, la tecnología que alguna vez fue vista como la moneda preferida por los delincuentes, irónicamente hoy está siendo utilizada para fortalecer la detección y prevención de numerosos delitos financieros, como el lavado de activos y otras actividades delictivas relacionadas.
Las criptomonedas no son tan anónimas como se pensaba
La tecnología en la cual se soportan las criptomonedas, la cadena de bloques o blockchain, actúa como un libro contable digital, transparente y universal donde se registra cada operación con poco o nulo riesgo de modificaciones posteriores, facilitando la trazabilidad y seguimiento de cada transacción, incluyendo su tiempo, espacio y poseedores anteriores.
La blockchain puede hacer que el movimiento de fondos sea más transparente para los gobiernos, bancos o entes reguladores en tiempo real y sin depender de un tercero, lo que permite identificar operaciones irregulares y potencialmente delictivos, sobre todo si se apoya en otras tecnologías como inteligencia artificial, big data o machine learning.
Datos y estadística
De acuerdo con la edición más reciente del informe ‘Crypto Crime Trends’ publicado por Chainalysis (empresa dedicada al análisis de transacciones registradas en blockchain), encontró que a pesar de que el volumen total de transacciones de criptomonedas creció a $15,8 mil millones en 2021 (un 567% más que en 2020), solo el 0,15% de este involucró direcciones “ilícitas”, esto representa un mínimo histórico.
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