La tecnología al servicio de la selva tropical

dplnews guillermo solomon jb050721

La transformación digital es un proceso en el cual lo digital reemplaza lo tradicional y permite un mayor nivel de rendimiento, innovación y creatividad. 

Tecnologías como la Inteligencia Artificial (IA), el Aprendizaje Automático, la Cadena de Bloques, el Internet de las Cosas (IoT, por sus siglas en inglés) y el mapeo geoespacial están impulsando la quinta revolución industrial y tienen el potencial de ayudarnos a resolver nuestros objetivos climáticos. Estas tecnologías están impulsando a las organizaciones a resolver problemas tradicionales. 

Necesitamos aprovechar la revolución digital para impulsar la sostenibilidad ambiental mediante una combinación de soluciones de alta y baja tecnología. Necesitamos utilizar la tecnología digital para involucrar y empoderar a los gobiernos, las empresas y los ciudadanos para que adopten prácticas, políticas y modelos comerciales ambientalmente sostenibles.

Los problemas ambientales más graves del siglo XXI tienen el potencial de alterar el curso de la vida en este planeta. El calentamiento global, los desechos tóxicos, la contaminación del agua y del aire, la lluvia ácida y la disminución de los suministros de energía son desafíos aterradores que pueden amenazar nuestro futuro si no los enfrentamos.

¿Hacia dónde se dirige la sostenibilidad a nivel mundial? ¿Qué tecnologías impulsarán las discusiones globales y, además, cuáles tendrán el mayor impacto en 2022?

  • Transporte público eléctrico.
  • Camiones eléctricos.
  • Almacenamiento de energía barato.
  • Almacenamiento a largo plazo.
  • Reciclaje de plástico.
  • Eficiencia de la luz LED.
  • Energía solar accesible.
  • Redes de telecomunicaciones de bajo consumo energético, adaptadas al medio ambiente, pero más poderosas.
  • Captura y almacenamiento de carbono.
  • El hidrógeno en la transición energética.
  • Monitoreo para el cuidado de nuestros bosques y selvas y su fauna.

Este artículo se refiere precisamente a esta última tecnología.

Cada año se tala y destruye un área de selva tropical equivalente a 2.3 millones de hectáreas. Para que se den cuenta de esta dimensión, sería aproximadamente entre trece y catorce veces el tamaño de la Ciudad de Bogotá, de Sao Paulo o la Ciudad de México. 

Tan sólo en el Amazonas se pierde anualmente 50 por ciento de ese total. Las plantas y los animales que solían vivir en estos bosques mueren o deben encontrar un nuevo bosque como su hogar. Los seres humanos son la principal causa de la destrucción de la selva tropical. 

¿Por qué se destruyen las selvas tropicales? Por muchas razones, entre ellas:

  • Madera tanto para construcción como para combustible.
  • Agricultura.
  • Pastos para el ganado.
  • Pulpa para hacer papel.
  • Construcción de caminos y carreteras.
  • Extracción de minerales y energía.

Las selvas tropicales solían cubrir 14 por ciento del planeta, hoy por hoy sólo cubren menos de 6 por ciento y, a este ritmo, esas selvas sobrevivirán sólo 40 años más. Se calcula que 20 por ciento de las emisiones de carbono provienen por la deforestación y ésta es causada entre 50 y hasta 90 por ciento por la tala ilegal. Estamos llevando a la extinción a 50 mil especies de animales cada año.

Este ritmo de destrucción está contribuyendo fuertemente al calentamiento global. Hoy vamos a platicar de uno de los proyectos tecnológicos que se ha implementado en muchos países del mundo para salvaguardar el tesoro que es la selva tropical.

La misión de la organización “Rain Forest Connection” (RFC) es prevenir la deforestación ilegal, detener la caza furtiva de animales y crear una biblioteca digital que pueda brindar a los científicos acceso instantáneo a una gran cantidad de datos acústicos sin procesar, recopilados de las selvas tropicales de todo el mundo a través del monitoreo bio acústico. 

A esta solución se les llama “los Guardianes”, donde Huawei ha contribuido con tecnologías inalámbricas celulares e Inteligencia Artificial.

Hay dos retos muy importantes para las organizaciones que protegen el medio ambiente como lo es RFC. El primero es detectar con precisión la tala ilegal y la caza furtiva y dar aviso a los guardabosques locales para que intervengan en tiempo real. 

El segundo es recopilar datos sobre el comportamiento y los movimientos de los animales en peligro de extinción para una mejor conservación.

Los guardabosques, biólogos y conservacionistas tienen que rastrear manualmente la migración de animales y detectar la caza y la tala ilegales, lo cual es altamente ineficiente y propenso a errores humanos.

Las soluciones de Tecnologías de la Información y las Comunicaciones (TIC) como ésta, permiten un sistema colaborativo de detección remota y análisis de datos que hace esta labor altamente eficiente.

En este proyecto intervienen colaborativamente cuatro actores: a) Rain Forest Connection, como inventor de los Guardianes y el integrador de sistemas; b) el operador de telecomunicaciones que brinda la conectividad con la cobertura adecuada; c) Huawei, como proveedor de tecnología, específicamente de Nube, la plataforma de Inteligencia Artificial con motores de aprendizaje y Analítica de Datos y los equipos de comunicación inalámbrica; y c) los guardabosques, los biólogos y conservacionistas, quienes son los operadores del sistema y principales usuarios.

Para recolectar los sonidos, los Guardianes usan lo que tenemos en nuestros bolsillos. En el corazón de cada Guardián hay un teléfono celular Huawei. Cuentan, además, con paneles solares para su energización para poder operar las 24 horas del día, un micrófono para exteriores que ayuda a captar los sonidos de forma más nítida y una caja que protege el equipo del medio ambiente, la humedad y los animales. Es una solución que ha sido muchas veces comprobada como una de las mejores para este tipo de operación.

Cuando existe, por ejemplo, una tala ilegal o caza furtiva, el Guardián que está colocado en los árboles capta el sonido, el cual viaja a través de la red celular hasta la plataforma de Inteligencia Artificial, donde un algoritmo determina qué tipo de sonido es. Si encuentra un identificador predeterminado como una motosierra, disparos o voces humanas, lanza una alarma al guardabosques a través de una aplicación en su celular en tiempo real, indicando el tipo de alarma y su localización, para que entren en acción de forma inmediata.

Cada Guardián cubre aproximadamente 3 kilómetros cuadrados de selva, lo cual equivale a la absorción de 15 mil toneladas de dióxido de carbono o 3 mil automóviles. Además de detectar actividades ilegales en el bosque, recordemos que se está creando una plataforma bioacústica capaz de detectar múltiples llamadas dentro de especies en peligro de extinción críticas para el ecosistema.

Aunque RFC comenzó a operar desde 2014, Huawei inició esta aventura con ellos en el 2020, cuando se cubrían 10 países y 19 millones de impresiones de sonido. El alcance hasta ahora es de 37 reservas en 22 países, monitoreando 144 mil 900 hectáreas, con 483 Guardianes desplegados, donde detectamos, recolectamos y clasificamos 629 especies. 

Analizamos 47 millones de minutos de audio y emitimos alertas para proteger a por lo menos 100 especies en peligro, además de combatir la tala y la caza ilegales.

La tecnología de última generación al servicio de la naturaleza es sin duda un gran paso para un mundo sostenible.