8M | La IA puede ser una herramienta para empoderar la vida de las mujeres: Aisén Etcheverry

La IA impactará significativamente en el futuro de la economía, la sociedad, la ciencia y las industrias. Por eso, asegura Aisén Etcheverry, “si nosotras queremos tener una voz en ese futuro, el lugar de mayor incidencia, creo yo, es el de la tecnología”.

Cada vez más mujeres se abren paso entre los algoritmos y estereotipos para liderar el desarrollo de nuevas tecnologías como la Inteligencia Artificial (IA).

La historia oficial de grandes descubrimientos e innovaciones ha sido dominada por hombres, pero ahora el futuro de esta tecnología disruptiva puede ser escrito por las mujeres.

Aisén Etcheverry Escudero, ministra de Ciencia, Tecnología, Conocimiento e Innovación (del Minciencia) de Chile, es la mujer que lidera el debate sobre el futuro de la IA no sólo en su país sino en toda la región.

En un contexto en el que apenas el 4 por ciento de quienes desarrollan los sistemas de IA son mujeres, la funcionaria es una de las líderes que busca que el diseño de esta tecnología sea una herramienta positivamente poderosa para la vida de las mujeres y la humanidad entera.

La ministra chilena encabezó el año pasado la Declaración de Santiago para promover una IA ética en América Latina y el Caribe, junto con el CAF y la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Cultura y la Ciencia (Unesco).

También se reunió con líderes de todo el mundo, tanto del sector público como privado ―como Meta, Amazon y Google, y los gobiernos de Estados Unidos, Japón y España―, para buscar cómo impulsar las oportunidades y mitigar los riesgos de la Inteligencia Artificial.

Ha sido una de las voces más activas en la región en la conversación sobre el uso ético y responsable de la IA, y en apalancar la cooperación internacional en la materia.

En entrevista con DPL News, Etcheverry Escudero advierte que aún faltan más mujeres participando en el desarrollo, adopción y toma de decisiones en torno a la Inteligencia Artificial, pero cada vez hay más.

Y, sobre todo, “somos muchas muy convencidas respecto a la importancia de incorporar a más mujeres”.

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No sólo se trata de un asunto de justicia social, sino también del impacto que la visión femenina puede tener en la calidad de la tecnología y en el potencial que la IA puede detonar para ser una herramienta que genere mayor bienestar social.

La presencia de más mujeres en el diseño de sistemas de IA aumenta las probabilidad de detectar sesgos y corregirlos de forma oportuna a lo largo de todo el ciclo de vida de esta tecnología.

Si la IA se adopta bajo principios como la transparencia, la responsabilidad, proporcionalidad, no discriminación y mitigación de riesgos, la ministra afirma que puede ser una herramienta empoderadora.

Los sistemas de IA, explica, “pueden ser también utilizados como una herramienta para el cierre de brechas en el acceso y la disponibilización de conocimientos que sean específicos en temas de mujeres”.

En Chile, por ejemplo, un equipo de investigación de la Universidad de Valparaíso ya está trabajando en cómo utilizar la IA en la detección temprana del cáncer de mama, lo cual ayudaría a salvar miles de vidas.

Dada la gran capacidad que la Inteligencia Artificial facilita para el manejo de datos, puede acelerar procesos de investigación e impulsar nuevos descubrimientos en áreas poco estudiadas de la medicina y en muchos otros ámbitos: las finanzas, la educación o cualquier industria.

Pero, para que eso ocurra, la ministra reconoce que todavía hay mucho trabajo por hacer, especialmente en la inclusión de más mujeres en los campos STEM (ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas).

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No hay nada que haga a las mujeres menos capaces que los hombres en materias STEM. Absolutamente nada. Y las limitaciones nos las pone la sociedad y en algunos casos nosotras mismas”.

Aisén Etcheverry asegura que las tecnologías liberan mucho poder en la vida de las mujeres. Y dado que están definiendo el futuro de la economía, la sociedad, la ciencia y las industrias, “si nosotras queremos tener una voz en ese futuro, el lugar de mayor incidencia, creo yo, es el de la tecnología”.

La ministra resalta que “el saber cómo funciona, el interiorizarse en estos temas, incluso sin venir del área STEM ―’yo soy abogada’, aclara― es empoderador”.

“Y esa capacidad de tener control sobre las máquinas y poder comprender los temas, y no ser un sujeto pasivo respecto de algo que está tan presente en el día a día, creo que es fundamental en el desarrollo personal”.

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América Latina se sienta a la mesa para debatir la IA

Bajo su liderazgo en el Minciencia, Chile ha promovido un diálogo regional que enfatiza la necesidad de que América Latina y el Caribe construya una voz propia y común en la regulación de la Inteligencia Artificial.

Etcheverry advierte que, “si no se toma una postura como región (…), la posibilidad de que la brecha digital se profundice es muy grande”.

La IA puede ser una herramienta disruptiva para la humanidad, puntualiza, pero también una tecnología que genere mayor división y desigualdad en el mundo.

Por eso, aclara, los países tienen la responsabilidad de abordar en este momento los posibles riesgos de la IA y diseñar mecanismos, lineamientos y principios para evitarlos, señala.

“Hoy día, la Inteligencia Artificial es reflejo de los datos con los que se alimenta. Y por lo tanto, si tenemos territorios, poblaciones, idiomas, culturas, historias, que no están participando del mundo digital, quiere decir que no están generando datos y no se están viendo reflejados en lo que la Inteligencia Artificial entrega”.

“Y las consecuencias de eso ―explica―se ven cuando utilizamos Inteligencia Artificial para tomar decisiones, para el diseño de políticas públicas, para definir cómo se construyen nuestras ciudades o cómo entregamos mejores servicios a la ciudadanía”.

Si América Latina y el Caribe no participa del debate sobre la IA y en el diseño de marcos normativos, los resultados no reflejarán las particularidades y los problemas específicos de la región.

Al igual que sucede con la subrepresentación de mujeres, sólo unos cuantos países dominan la investigación y desarrollo de la IA. Estados Unidos, China, Reino Unido y Japón, por ejemplo.

Eso genera una brecha de conocimiento y acceso a la tecnología respecto a otras naciones. Además, implica que los sistemas pueden no estar tomando en cuenta conjuntos de datos más amplios, por lo que podrían reforzar patrones de exclusión y discriminación.

Por eso, afirma la ministra, Chile ha asumido el rol de “poner la mesa y (ayudar a) que todas las voces sean escuchadas, y tratar de construir posiciones comunes” desde la diversidad de la región.

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