5G no aumenta la brecha digital

Proceso Jorge Bravo

No es la tecnología sino la ausencia de política pública lo que aumenta o reduce la brecha digital entre la población. 

La brecha digital es la desigualdad existente entre diversos grupos de la población en cuanto al acceso, uso, apropiación e impacto de las Tecnologías de la Información y la Comunicación (TIC) en su vida y en sus actividades.

He escuchado y leído aseveraciones en el sentido de que la nueva tecnología de quinta generación (5G) ampliará la brecha digital entre las personas y entre las regiones. No es así. 

Esta afirmación ignora la historia y la dinámica de las comunicaciones inalámbricas. Cada generación de telefonía móvil (2G, 3G, 4G, 5G) ha sido adoptada con más velocidad que la anterior. 

Las tendencias indican que ocurrirá lo mismo con 5G. La asociación GSMA calcula que en 2025 en México el 14% de las conexiones móviles serán de quinta generación. Pero lo interesante es que 4G crecerá a 54% y que 3G se reducirá a 30%. Ericsson prevé que las suscripciones 5G alcancen los 4 mil 400 millones en 2027, una tercera parte de la población mundial.

¿Qué significan estos datos? Que más usuarios en México (y en el mundo) tendrán acceso al Internet móvil gracias a una mayor adopción de smartphones 4G y 5G, conectados a redes de telecomunicaciones.

Incluso se le llama “milagro móvil” al fenómeno de adopción masiva del teléfono celular en el mundo, incluidas regiones con limitado desarrollo económico como África. 

Cuando la telefonía móvil había cumplido 35 años de aparición en el mercado, ya había alcanzado una penetración equivalente a 7 mil millones de personas en el mundo. Todavía hoy existen personas sin acceso a la tecnología móvil, pero hay más teléfonos celulares y smartphones en el planeta que cepillos de dientes. 

Decir que 5G ampliará la brecha digital es ignorar las características, oportunidades y externalidades (costos y beneficios) de la tecnología de quinta generación. 

Pensar que la tecnología por sí misma tiene el poder de incluir o excluir a las personas del desarrollo es una visión determinista y limitada. 

Sin embargo, actualmente cada vez más actividades personales, laborales y económicas están mediadas por el uso de las TIC y lo estarán aún más en el futuro cercano. De tal manera que el acceso a las tecnologías sí es un habilitador de derechos fundamentales, pero también de oportunidades y modelos de negocio. 

Las tecnologías móviles han pasado de conectar personas (2G, 3G y 4G) a conectar cosas u objetos a conectar fábricas e industrias (5G). 

Cada generación móvil desarrolla nuevos modelos de negocio. Piense usted que 4G y los smartphones hicieron posible el surgimiento o impulso de aplicaciones como WhatsApp, Uber, DiDi, Netflix o Zoom. También lo puede pensar al revés: sin 4G, esas apps y modelos de negocio de economía colaborativa no existirían como las conocemos. 

Si el teléfono móvil es la tecnología más democrática que existe, generó el milagro móvil de conectar y comunicar a la inmensa mayoría de la población y ha generado tantos beneficios sociales y económicos, entonces ¿por qué se dice que 5G ampliará la brecha digital entre las personas y entre las regiones?

5G no sólo conecta personas, también automatiza procesos productivos y conecta industrias como manufactura, energía, minería o agricultura. 

Las personas migrarán a 5G conforme se desplieguen las redes, avance la cobertura de servicios y ocurra una masificación de smartphones 5G. 

Como en las generaciones móviles anteriores, los primeros adoptadores de la tecnología serán usuarios con mayor poder adquisitivo, capaces de comprar los teléfonos disponibles, pero la tendencia indica que conforme crecen en escala las conexiones, se abaratan los componentes, los chips, los teléfonos y los operadores lanzan nuevos planes de datos adaptados a las necesidades de los usuarios.

Pero 5G es tan rápido y la conexión tan instantánea que puede digitalizar industrias y automatizar sus procesos productivos. 5G habilita lo que se llama la Internet productiva, a diferencia de la Internet del consumo de 4G. 

Por lo tanto, se requiere una nueva generación de políticas públicas digitales que permitan desarrollar el potencial y los beneficios de 5G. Ya no sólo programas nacionales o centralistas para conectar personas, sino políticas digitales sectoriales y estatales para impulsar sectores, industrias y fortalezas de estados y municipios. 

Es todo lo contrario. 5G tiene el potencial de cerrar la brecha digital en México por tres razones: porque crecerá la cobertura y conexiones a 4G conforme se despliega 5G, porque desarrollará nuevos modelos de negocio y porque detonará la productividad de las empresas y las industrias.

Pero para ello se requiere que la Federación, cada secretaría de Estado, cada entidad federativa, cada municipio y cada industria desarrolle su hoja de ruta, agenda y estrategia digital.  

5G va a crecer orgánicamente y lo hará más rápido que las generaciones móviles precedentes porque ahora requerimos estar conectados en todo momento en cualquier lugar para cada vez más actividades. La diferencia serán las nuevas políticas públicas y los nuevos actores involucrados en diseñarlas e implementarlas, para que 5G no sólo sea más rápido, sino más incluyente, más productivo y más social.

Twitter: @beltmondi