miércoles, noviembre 30, 2022
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5 datos para entender qué es la red dorsal de fibra óptica de Perú

La Red Dorsal de Fibra Óptica se creó en 2014 como un proyecto de conectividad ambicioso que impulsaría el acceso a Internet, pero a la fecha los problemas en su modelo de operación no se han resuelto.

La Red Dorsal de Fibra Óptica es un proyecto de conectividad creado en 2014 con la meta de expandir el acceso a servicios de Internet de alta velocidad en Perú, sobre todo en las áreas rurales, de interés social y zonas de frontera.

Se trata de una red con una extensión de 13 mil 500 kilómetros de tendido de fibra óptica que abarca 180 de las 195 capitales de provincia del país, 22 capitales de región y 136 localidades.

1. Así surgió la red dorsal

El proyecto fue diseñado bajo un modelo de acceso mayorista; es decir, proporciona capacidad de transmisión de señales a los operadores comerciales que prestan servicios a los usuarios finales.

Cuando se concibió la RDNFO en 2011, el gobierno había identificado que las redes de fibra de las empresas se concentraban únicamente en la zona de la costa con algunas ramificaciones. Esto representaba un problema para expandir el acceso a la fibra óptica para el desarrollo de la banda ancha y otros servicios de telecomunicaciones.

Por eso, la red dorsal se creó con la idea de dar una solución a esta problemática, desplegar más infraestructura de fibra y promover el acceso universal a Internet de banda ancha. En la Ley de Promoción de Banda Ancha de 2012, el gobierno estableció este proyecto de conectividad como una iniciativa de interés nacional a la cual debían destinarse recursos públicos.

2. Quién es Azteca Comunicaciones

El Ministerio de Transportes y Comunicaciones (MTC) llevó a cabo una licitación para asignar a un operador privado la concesión del proyecto. Entre las empresas interesadas, se eligió la propuesta de la mexicana Azteca Comunicaciones

La compañía y el Estado suscribieron un contrato de Asociación Público-Privada en 2014, lo que dio a la firma la obligación de construir, operar y mantener la red durante 20 años, para lo cual se invirtió alrededor de 323 millones de dólares –la mayor parte proveniente de las arcas públicas.

Dos años más tarde, en 2016, Azteca terminó de desplegar la infraestructura y comenzó a ofrecer servicios de portador, brindando a los operadores la capacidad de transporte y enrutamiento que requieren para entregar servicios de telecomunicaciones.

Sin embargo, los problemas con la red dorsal surgieron muy pronto. Al menos desde 2018, Azteca Comunicaciones comenzó a explorar la posibilidad de abandonar la RDNFO porque tenía muchas dificultades para conseguir clientes y, por tanto, garantizar la rentabilidad del proyecto.

Así, la empresa mexicana formalizó su intención de dejar la operación de la red dorsal en 2020. Solicitó al Estado terminar con su contrato, lo cual no fue fácil. El MTC trató de negociar con Azteca para que se mantuviera a bordo; se presentaron adendas, debates y análisis.

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Finalmente, en julio de 2021, el gobierno dio por terminado el contrato con la compañía, aunque su salida en la práctica se concretó seis meses después, ya que la ley establece un periodo para preparar su retirada y la posterior entrega de la infraestructura y bienes.

3. Por qué falló la RDNFO

A pesar de que la red cuenta con una infraestructura robusta, su potencial no se ha aprovechado de manera significativa y aún no desempeña un rol clave en la promoción del acceso a Internet en Perú.

Únicamente se utiliza el 3.2 por ciento de la capacidad instalada de la red dorsal en la actualidad y los ingresos que deja al Estado apenas representan el 7.7 por ciento de los gastos en los que incurre, de acuerdo con datos del MTC.

La problemática de la red dorsal es que funciona bajo un modelo de negocios que al día de hoy es obsoleto. Se planteó con la idea de brindar servicios de fibra óptica en donde no había oferta, pero luego los operadores desplegaron sus propias redes y ya no les hizo falta contratar los servicios de la RDNFO.

Prácticamente, la red dorsal se quedó sin clientes. Además, el Organismo Supervisor de Inversión Privada en Telecomunicaciones encontró que la falta de flexibilidad para definir tarifas restó atractivo a la red dorsal, ya que incluso ofrecía precios por encima del promedio respecto a operadores como América Móvil y Entel.

Al día de hoy, existe un grupo de trabajo creado por el Ministerio para explorar opciones que permitan reencauzar el proyecto de conectividad y lograr que tenga un modelo operativo y de negocios atractivo, rentable y que promueva realmente el acceso a Internet de alta velocidad.

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4. Hoy quién se encarga de la red dorsal

Después de que Azteca abandonó la operación de la RDNFO, el Programa Nacional de Telecomunicaciones (Pronatel) se dio a la tarea de buscar una empresa del sector privado que se encargara temporalmente del proyecto, mientras el grupo de trabajo definía nuevos criterios para su funcionamiento a largo plazo.

El Pronatel, adscrito al MTC, abrió tres convocatorias para que las compañías interesadas presentaran cotizaciones técnicas y económicas. Ninguna obtuvo resultados, pues se presentaron fallas como falta de transparencia sobre las condiciones del proceso, lineamientos que restringían la participación de empresas extranjeras y poco interés por parte de la industria.

Así, el gobierno decidió que Pronatel asumiera el mantenimiento y operación de la Red Dorsal Nacional de Fibra Óptica, como ya lo había estado haciendo de manera temporal desde la salida de Aztaca. Ahora el organismo es el responsable de mantener a flote la red por alrededor de tres años.

5. Qué sigue para la RDNFO

Quizá la pregunta más difícil de responder sobre la red dorsal es cuál será el futuro de este emblemático proyecto de conectividad en Perú, cuya vida se ha prolongado por varios gobiernos sin que, hasta ahora, ninguno haya podido hacer los cambios necesarios para que la red impulse el acceso a Internet en las zonas desconectadas y contribuya al cierre de la brecha digital.

Se prevé que el grupo de trabajo especial proponga uno o varios caminos para resolver los problemas de la RDNFO a más tardar en noviembre de 2023. Lo que se podría esperar es que se realicen nuevas reformas a la Ley de Promoción de Banda Ancha, para permitir que la red dorsal de fibra óptica brinde otros servicios bajo nuevos esquemas.

Cualquiera que sea el caso, remontar (o no) este proyecto podría ser el legado o el tropiezo más grande en el sector de telecomunicaciones del gobierno del presidente Pedro Castillo.

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